Los 50 mejores discos (IX)

Penúltima entrega de las memorias de Demi, nuestro amado redactor que armado con el bisturí disecciona estrafalarios comportamientos suburbanos, para después machacarlos con su mordaz lengua viperina. Todos sabemos quién ocupa el número uno de esta lista, pero hasta que llegue eso, hay un sinfín de grandes bandas y anécdotas que sacar de ese disco duro que es la cabeza del señor Álvarez. Lo de duro no es gratuito, tampoco. Lean y escuchen, como siempre, como nunca.

 

10. Ivy Green ‘Ivy Green’

 

 

 

Llega el turno de Flandes. En ese cagarro de país donde el Duque de Alba se convirtió en su Freddy Krueger particular, surgió uno de los mejores grupos del mundo mundial. Bueno, y no solo ellos. Holanda se puede jactar de haber ideado un sistema de esclusas acojonante, de haber ganado tierra al mar, de crear el primer estado con niveles de tolerancia religiosa desconocidos hasta ese momento y de protagonizar el primer crack de una bolsa de valores (putos tulipanes), pero sobretodo puede vacilar que siendo un país enano de cojones ha tenido una de las escenas Punk más numerosas y acojonantes, con multitud de grupazos. Y ¿por qué Holanda? Bueno, ejerciendo de sociólogos de andar por casa, podríamos decir que es el primer lugar de paso si llegas al continente desde la Pérfida Albión y que tienen ciertas semejanzas culturales. Ambos son países protestantes, con predominio del calvinismo. Así, fue el segundo país que visitaron los Pistols, dando una serie de conciertos en el mítico club El Paradiso, en una fecha tan temprana como enero del 77. A modo de anécdota decir que estos fueron los últimos conciertos de Glen Matlock en la primera etapa del grupo. Suponemos que el concierto de los Pistols, más otros como el de los Heartbreakers de Johnny Thunders, y los singles pistolianos, prendieron la llama del Punk en Holanda. O así debería de ser, pero el caso de nuestros protagonistas, Ivy Green, pioneros del Punk en la tierra del tulipán, rompe todos los moldes, por lo inusual.

Todos sabemos que cuando las nuevas modas o tendencias culturales pasan de un país a otro, lo suelen hacer por las urbes más importantes. Es lógico y natural. Esto es así, incluso ahora, en estos tiempos de comunicación e información inmediata, imagínense a mediados de los 70. Todos pensaríamos que Ivy Green serían de Amsterdam, pero no, resulta que son de un pueblaco perdido de la mano de Dios, Hazerswoude, del que no había oído hablar en mi vida y al que le dedican uno de sus mejores tema, ‘Stupid Village’.. No solo eso, resulta que desde 1975, el mismo año de la formación de los Pistols, ya andaban metiendo ruido por garajes y salas de ensayo. Un gran misterio, difícil de desentrañar porque además no es que abunde mucho la información sobre la banda en la red de redes (no nos vamos a engañar, tampoco me he molestado en buscar demasiado y no destaco por mi dominio del holandés).

Haciendo un símil patrio, es como si Kaka de Luxe hubiesen salido de un pueblo de Soria. Aunque está comparación es un tanto injusta para nuestros tulipaneros. Está claro que Kaka de Luxe mola y tal, pero no dejan de ser un chiste. La comparación más acertada es la de los Sex Pistols holandeses. Eso puede hacer una idea de lo mucho que me gusta este grupo. En realidad, habría que matizar. Deja muy claro lo mucho que me gusta este disco. Una auténtica maravilla de principio a fin. Cantado en el vil idioma del imperio, como prácticamente todos los grupos holandeses, podrían pasar por un grupo guiri perfectamente. ¡Qué coño! Si son mejores que la mayoría de grupos guiris y todos me encantan.

El disco en cuestión no salió hasta 1978. Creo que fue el primer LP del Punk holandés. Nuestros amigos ficharon por el sello de apropiado nombre Pogo, que no era más que una filial de la multi RCA, que quería aprovechar el tirón comercial de la nueva moda. Pero por desgracia no fue así. De manera incomprensible solo vendieron unos miles de discos y patada en el culo de la asquerosa multi. Llevados por la decepción el grupo se separó pero volvieron con energías renovadas para el año de naranjito. Por desgracia ya no le daban al Punk sino que se dedicaron a hacer Rock para colegotas, algo así como les pasó a Siniestro Total, por poner un ejemplo conocido por todos.

Volviendo a su origen rural, en lo que si notamos que son más de pueblo que las gallinas son en las pintas que se gastaban. Bigotes de adolescente pajero, pelaco planchado y grasiento, camisas de cuadros y pantalonazos vaqueros. Vamos, que parecía que habían salido de extras en los locos del Cannonball. El único toque de look punkarra lo podernos encontrar en una corbata mal anudada, algún imperdible y esposas. Todo esto unido al nombre de Ivy Green, que a mí me parece un nombre más jipi que las borracheras de Janis Joplin, más que nada porque me recuerda a esa droga infecta conocida como marihuana. Esta cutre-imagen unida a la falta de información sobre la banda, unida al cojonudo disco que crearon hace que sienta una fascinación tremenda acerca de la banda, a lo que hay que sumar, que al contrario de sus vecinos belgas de The Kids, no han aprovechado el tirón para juntarse a marcarse una gira de remember cincuentón. Lo cual los dignifica, aunque yo hubiera recibido hasta 50 latigazos por haberles podido ver en directo, aunque fuese calvos y con barriga.

Y es que amigos, en vista de lo difícil que era conseguir el Lp punkil de Ivy Green, unos cuantos sellos se dedicaron a la loable labor de reeditar el disco. Yo tengo la que hizo el sello japonés 1977. No me sirvió para despejar mis dudas, pues escasa es la información que proporciona. Otras, sin embargo, sí que incluían un libreto pero claro, no me las voy a pillar teniendo ya uno. Debería hacerlo usted, querido lector, y dármela a mí a cambio de un paquete de kleenex.

He terminado el artículo y no he hablado nada de música. Objetivo logrado, total, para soltar tópicos recurrentes mejor les meto unos yutufs, como siempre, y a disfrutar de la música mientras lavan los platos, barren el cuarto o rompen el cristal de la ventana.

 

 

Estos no son los Ivy Green pero por lo menos son holandeses, y el video mola que te corres…

 

 

 

9. Rudi ‘The Band That Time Forgot’

 

 

Está claro que Rudi iba a estar en esta lista sí o sí. Me importa un bledo que en su día no sacasen un mísero LP. Una banda tan genial y grande como ellos debe siempre de estar dentro de este tipo de listas y quien no les tenga en cuenta, una de dos, o es un ignorante de tomo y lomo, o es un comemierda embrutecido y con el cerebro atrofiado de tanto leer el Mondo Sonoro y el Maximum Rock´n´Roll.

Así que la cuestión era elegir entre los diversos recopilatorios que se han sacado de la genial banda de Belfast. Ardua pero placentera tarea, ¡pardiez!

Tras mucho debatir conmigo mismo, el ganador ha sido The Band That Time Forgot, el fantástico recopilatorio de rarunadas que sacó Last Year´s Youth en el 2002, aunque podría haber sido cualquier otro. La verdad es que me ha dado por este porque llevo todo el día tatareando ‘Mission Impossible’, uno de sus temas más desconocidos, que sin embargo a mí me flipa. Además, incluye una mayoría de temazos de su época más popera y digámoslo así, sensiblera. Canciones grandiosas, de las que te erizan el vello cutáneo, como ‘Murder On The Second Floor’, ‘Crimson’, ‘Tigerland’, ‘Toytown’ o ‘Frozen By Your Touch’, ideales para escucharlas a todas horas pero sobretodo en Otoño, al anochecer mientras uno ve la vida pasar.

Pero recalco y repito, he elegido este pero bien podría ser The Complete Singles Collection o el clásico Best Of. Cualquiera vale, la cuestión es propagar su legado, no ser egoísta, que las cosas compartidas se disfrutan el doble.

Evidentemente no me voy a poner a contar otra vez su historia, obra y milagros, ya lo hice en su momento, así que mejor les dejo con los yutufs de rigor.

 

 

8. X Ray Spex ‘Germ Free Adolescents’

 

 

Pocos grupos representan tan bien la genialidad efímera del Punk, donde en muy poco tiempo pasan un montón de cosas, donde la autodestrucción del grupo llega cuando mejor lo tenían para petarlo. Donde un grupo, cual ciclón, llega para ponerlo todo patas arriba, para desaparecer tras un breve lapso de tiempo.

Todo esto es representado por X Ray Spex y su único LP, un grupo tan genial como efímero, tan original como brillante y tan influyente como ignorado.

Un grupo donde destaca la gran figura de Poly Styrene. Alma, cerebro e imagen de X Ray Spex, y sin lugar a dudas una de las personalidades más importantes, no ya del Punk, si no de la música popular.

Asi que, si queremos hablar de la grandeza de Germ Free Adolescents, no queda otra que hablar de la trayectoria vital de esta genia y su paso por eso que llamamos Punk.

Poly vino al mundo bautizada como Marion Elliot. De padre somalí y madre típicamente británica, vemos que sus raíces no eran las normales dentro de un entorno, que suponemos gris y monótono, de la Inglaterra de los 70.

Pronto se interesó por la música. Ya en 1976 parece ser que se publica un sencillo con nuestra protagonista a las voces bajo su nombre real, aunque de momento alejada del Punk. Se trata de Silly Billy/What a Way. Las canciones siguen la moda del emergente Reggae, que tanta presencia tenía en las calles. Por otro lado, buscando información sobre nuestra querida Poly nos encontramos en el número 3 del fanzine Sniffin’ Glue de Septiembre del 76 una crítica de un single publicado bajo el nombre de Poly Styrene Jass Band. Dran in your Veins se llama el artefacto en cuestión. Afortunadamente para su legado, no tiene nada que ver con Poly. Se trata de una lamentable banda de Garage de Cleveland. En cualquier caso, en la rotativa de Mark P nos informan que suenan a los Pink Floyd del 67, o sea del chalado de Syd Barret, o lo que es lo mismo una mierda psicodélica que solo los mods con el cerebro tostado por las drogas se podrían tragar a día de hoy. Por curiosidad me ha dado por buscarlo en el yutuf y no he podido soportar ni 20 segundos de esa mierda empalagosa que aburre hasta a las ovejas.

Pero bueno, que me voy de madre y no he venido a echar mierda de la Psicodelia, aunque se lo merezca. Hablemos de lo que hemos venido a hablar.

Si a usted le ha dado por leer la lista entera parece que me repito más que el ajo, que soy un vago mental que utilizo siempre la misma muletilla y que rindo culto religioso a cuatro desarrapados del norte de Londres. Todo esto es cierto, sin duda, pero no menos que Poly vio la luz para meterse de lleno en esto de la música y la inspiración para desarrollar su innegable talento en el Punk, tras el inevitable concierto de los Sex Pistols. En su caso tocó en Hastings en Julio de 1976.

A partir de ahí, Marion renació como ave fénix con brackets en Poly Styrene. Junto a Falcon Stuart, su noviete, futuro manager de la banda (y el otro cerebro tras bastidores) se pusieron manos a la obra.

El tal Falcon era el típico bohemio, ya madurito, que un día es escultor, al otro director de cine y al siguiente empresario alternativo.

Para reclutar al resto de integrantes puso un anuncio en el Melody Maker donde decía buscar punkis. A la llamada respondieron Paul Airport a la guitarra, Paul Dean al bajo, Rich T a la batería y una joven de 16 años que respondía al pseudónimo de Lora Logic, al saxofón. Instrumento que junto a la magnífica voz de Poly, mitad cantante de Soul, mitad Johnny Rotten, le darán una personalidad diferenciada dentro del pelotón de grupos de guitarra, bajo, batería y a tomar por saco.

Dentro de esta inmersión al Punk, el dúo pensante no solo tenía aspiraciones musicales. Al rebufo y cerca de las famosas boutiques punkis de SEX y BOY, abrieron su propia tienda, Beaufort Marquet, donde Poly daba rienda suelta a su creatividad, vendiendo sus famosos vestidos y ropa diseñada por ella, con esa mezcla tan genial de ama de casa inglesa a medio camino entre el futurismo y la sociedad victoriana.

Esta tienda fue lo que les abrió las puertas a su primera residencia en un pub cercano llamado Man in the Moon. Sin embargo, su primer concierto lo dieron tras solo 6 ensayos en el (con el tiempo) mundialmente infame Roxy Club.

Aquí cabe tener una pequeña reflexión: bien por ellos por echarle narices y dejarse de zarandajas tipo ‘no estamos preparados’, ‘aún no es el momento’, ‘tenemos que ensayar más’, propias de estrellitas del AOR y no de las anti estrellas del Punk, y más con los tiempos que corren, donde todos los grupos parecen estar más pendientes de facebooks y bandcamps que de salir a buscarse la vida y hacer todo el ruido posible. También bien por Andy Czezowski y Susan Carrington por esa sana actitud de dejar tocar a cualquiera sin importar su nivel y experiencia. Ya podrían aprender algunos.

Esta valentía, y el buen sabor de boca, les valió el ser incluidos en el disco que recoge en vivo actuaciones de grupos de la época tan míticos como Buzzcocks, Eater, Slaughter and the Dogs, Wire, etc. El disco en cuestión tiene un sonido horroroso pero entrañable y adictivo que no deja de ser lo más cerca que estaremos la mayoría de los mortales de disfrutar de esa singular atmósfera.

Así, nuestros amigos fueron quemando etapas en muy poco tiempo. Mientras se fueron produciendo los primeros cambios en el seno de la banda.

La primera en apearse fue Lora Logic, no sabemos muy bien, si presionada por los celos de Poly, quien quería tener todo el protagonismo, o porque quería retomar sus estudios. En cualquier caso, con el tiempo formó su propia banda, la muy recomendable banda de Post Punk, Essential Logic. Fue sustituida por Rudi Thompson.

Poco después le tocó el turno a T Rich. La excusa oficial es que tenía el pelo demasiado largo. Si es así, me parece perfecto. Nadie debería llevar el pelo largo, es una cosa anti estética y muy incómoda, además de transmitir la sensación de estar pasando calor todo el rato. Su lugar fue ocupado por BP (Big Paul) Harding.

Con esto ya tenemos a la formación más estable dentro de lo que fue un grupo muy inestable.

Tras fichar por Virgin, editan su primer single, el himno entre los himnos ‘Oh Bondage Up Yours’, claro ejemplo de la mentalidad independiente, rompedora y feminista de Poly.

El disco vende la nada despreciable cifra de 35.000 copias sin apenas promoción. Este hecho les lleva a dejar Virgin y fichar por EMI.

Con ellos se inicia una intensiva actividad para la banda que les lleva de aquí para allá por programas de televisión, giras e incluso a tocar en el CBGB.

Todo parece ir viento en popa a toda vela, pero amigos, el Punk es así, cuando estás tocando la gloria, cuando por fin parece que vas a triunfar, sucede lo inesperado y te la pegas irremediablemente. Qué le vamos a hacer, digan lo que digan cuatro ceporros de tatuajes y gimnasio, el Punk está asociado a la derrota.

Lo que pasó fue que a la pobre Poly, tanta actividad, tanto viaje y tanto concierto terminó por destrozarle los nervios. A ello se unió que la diagnosticaron Trastorno Bipolar, y no hace falta que explique lo jodida que es esta enfermedad y máxime para una música que se ve obligada a estar de aquí para allá todo el rato.

Como si la pobre muchacha no tuviera suficiente, su relación con Falcon se fue deteroriando de forma progresiva, agravado por el hecho de que el menda empezó a coquetear con el mundo porno. Parece ser que se convirtió en director del 7º arte pajilleril.

En esta tesitura nuestra heroína dijo basta y se tomó un largo periodo de descanso. Su último concierto lo dieron en mayo del 78. Antes habían tenido tiempo de tocar en el famoso festival anti nazi de Victoria Park, y Poly protagonizó actos tan valientes y escalandosos para ese momento (y mucho me temo que para estos) como raparse el pelo al cero para llamar la atención sobre el hecho de que las artistas femeninas no deben de ser sumisas ni seguir los convencionales cánones de belleza. Una vez más y no nos cansaremos de decirlo,¡¡¡bien por Poly!!!! Y más en los tiempos que corren de embrutecimiento absoluto de la música, donde solo vemos cachas y jamonas, o bellezas gélidas y sofistificadas, en lo que se da en llamar el puto underground.

Como anécdota decir que la cabeza se la afeitó el mismísimo Johnny Rotten en su casa de Gunter Groove.

Mister Rotten, que sentía un gran cariño y admiración por Poly, nos cuenta que la señorita Styrene rozaba la genialidad, que puede que por dentro estuviese muy deprimida pero por fuera te lo pasabas en grande con ella.

Parece ser que Poly solía escaparse del cotolengo e iba a parar a casa de Johnny.

Así es amigos, tras unas vacaciones en las islas Mauricio, nuestra cantante favorita entró en un Hospital Mental por lo que la actividad de la banda se paró de inmediato.

Aunque la vida seguía su curso y por supuesto el negocio musical también. En julio sale otro clásico inmediato del Punk, ‘Identity’, acompañado de ‘Let´s Submerge’. Se trataba del tercer single, alcanzando el nada desdeñoso número 24 de las listas de los más vendidos. La canción muestra bien a las claras el confuso estado mental de Poly.

Por fin, en noviembre de 1978 sale el primer Lp de X Ray Spex, el arriba expuesto. Se trata de fechas muy tardías si tenemos en cuenta que fue grabado en la segunda mitad de 1977. Pero los problemas de Poly supongo que obligarían a retrasar su lanzamento. En cualquier caso, pues que queréis que os diga que no sepáis. A la portentosa voz de Poly Styrene, se le une unas fantásticas y contundentes guitarras de Paul Airport, al más puro estilo Never Mind the Bollocks, la solidez de Paul Dean y BP Harding y el toque original del saxofón. Todo ello acompañado de magíficas melodías, que van desde temas más tranquilos y poperos como ‘I Can’t do Anything’ o ‘Warrior in Woolworths’, a otros más fugaces y furibundos como ‘I’m a Cliche’, ‘I’m a Pouser’, pasando por esa joya raruna que preveía el Post Punk que es el que da el título al larga duración. Sin olvidar las joyas más pistolianas como ‘Let’s Submerge’ o el temón ‘The Day the world turned Dayglo’. Y las letras… pues siguen la misma línea. Geniales e irónicas nos hablan del presente: del consumo desenfrenado, de lo artificial, de la sumisión a los estereotipos y a la sociedad de consumo. Será que Poly podía ver el futuro o que hemos ido a peor.

La producción corrió a cargo del mismo Falcon y cabe decir que atinó completamente.

A pesar de que en solo un año el Punk ya parecía pasado de moda, cediendo ante la versión moñas creada por las compañías de discos, la New Wave, y la pretenciosidad del Post Punk, el disco se colocó entre los 30 más vendidos. Su lanzamiento coincidió con la vuelta a la actividad de Poly Styrene. Por desgracia, ésta siguió el mismo recorrido de sus compañeros de generación y tenía la pretensión de cambiar de estilo. Esto, unido a lo duro que podía ser la convivencia con ella debido a sus problemas de salud, hizo que surgieran las fricciones entre la cantante y el resto del grupo.

La cosa llegó a un punto de no retorno cuando en un concierto en París, Poly se empeñó en tocar el set list en acústico. Empezaron a surgir las conspiraciones: se miró la posibilidad de sustituir a Poly, quien, evidentemente, era insustituible. A su vez, la relación con Falcon iba cuesta abajo y la propia Poly consideraba la opción de iniciar una carrera en solitario. Finalmente, en septiembre de 1979, con apenas tres años de recorrido y con un solo LP, X Ray Spex dejaba el mundo de los vivos para pasar a la leyenda.

Poly inició una breve carrera en solitario para en poco tiempo cansarse de todo. En 1981 ingresó en los Hare Krisnha, donde suponemos que volvió a raparse el pelo. Curiosamente allí coincidió con su antigua compañera de banda, Lora Logic.

Volvemos a otra pequeña reflexión. Es curioso como desde los postulados tradicionales punkarras se ataca a los jipies y se vocifera a los cuatro vientos la hermandad con los putos skins, cuando muchos de los primeros punks venían de la escena tardo jipiesca y lo que es peor, otros cuantos, cuando terminaron desencantados del primigenio Punk, terminaron imbuidos en el post-post jipismo. No solo Poly o Lora, así a bote pronto pienso en los casos de Andy Blade o Joe Strummer. Será que más allá de la estética y los gustos musicales no somos tan distintos.

Tras esta pequeña digresión vayamos finalizando, que ya va siendo hora.

X Ray Spex tuvo breves y espectaculares vueltas a los ruedos. En 1991 tocaron en el Brixton Academy con Lora y Paul Dean. En 1995 sacaron su segundo LP, Concious Consumer, un muy buen disco a mi modesto entender.

Después, el grupo entró en letargo. Andy Blade en su libro, nos cuenta que estaba previsto que tocaran en el Holidays in the Sun de 1996 para celebrar los 20 años del Punk, aprovechando el tirón comercial que había experimentado por los pelotazos de Green Day y Offspring, y la espectacular vuelta de los Sex Pistols, pero desavenencias entre el grupo y Poly hicieron que la cosa terminase con una ridícula banda tributo.

El episodio final para X Ray Spex llegó en el 2008, con Poly a tope, petando la Roundhouse de Londres. Por desgracia, la cosa se quedó ahí, para escarnio mío, que siempre estaba albergando la posibilidad de poder verles por aquí o por donde fuera. Mis esperanzas se frustraron definitivamente en abril de 2011 cuando por culpa del puñetero cáncer Poly Styrene dejaba este mundo. Antes en 2004 también había fallecido el guitarrista Paul Airport.

Y nada más, con estas pocas y desordenadas líneas espero haber mostrado la increíble grandeza de X Ray Spex y la importancia e influencia de Doña Poly Styrene para la cultura popular, por su talento, valentía e imaginación. Lástima que su ejemplo no cunda todo lo que debería.

Les dejo con los yutufs.

 

 

7. Undertones ‘Undertones’

 

 

Bajo este original título, el grupo que viste como un abuelo riojano nos ha regalado uno de los mayores tesoros que deberían ser expuestos en todas las aulas de secundaria para aprender el puto idioma del imperio, y así hacer las clases más llevaderas a la chavalería, antes de que se conviertan en delicuentas juveniles, o peor aún, en residentes de la planta light del Kapital.

Queda claro que en este espacio amamos ese pedazo de tierra dejada de la mano de Dios conocida como el Ulster. En esta lista ya han parecido unas cuantas bandas y las que nos hemos dejado.

Todos ustedes dirán que la ausencia más flagrante es la de Stiff Little Fingers (SLF a partir de ahora). De hecho, seguro que muchos de ustedes dirán que son, no ya mejores, sino por lo menos más importantes y famosos. Puede que tengan razón. De hecho, yo mismo reconozco que la trayectoria de los de Belfast es más sólida y que al contrario que Undertones, no tienen disco malo. Eso sí, en ningún momento llegan a la genialidad y brillantez de este disco. A ello hay que añadir lo que podríamos llamar factores emocionales. Sí, los Undertones me caen bastante mejor. Puede que sea porque son provincianos, porque nunca han ido de punkarras duros, porque tenían un compromiso social y político con la causa republicana y católica del Ulster, pero también porque eran conscientes que la música está para divertirse y para divertir, no para soltar soflamas y eslóganes vacíos, porque fueron valientes y porque ellos escribían sus propias letras. Por el contrario, los Fingers, para empezar, provenían del maldito jevi metal y se pasaron al Punk cuando se volvió una moda, sus canciones son más complejas y por lo tanto menos inmediatas y no tan divertidas y, sobretodo al principio, sus incendiarias letras se las tenía que escribir un periodista de nombre Gordon Olivie.

Entre ellos parece ser que siempre hubo una rivalidad enconada. Yo no sé mucho sobre el tema, siempre pensé que era por hacerse con el puesto de banda más famosa del Ulster, aunque por ahí he leído cotilleos, que en realidad, se llevaban mal por temas políticos ya que Henry Cluney (guitarra de SLF) era un ferviente lealista.

Yo ni puta idea, oiga, lo que sí que me ha llamado siempre la atención es esa predilección que tienen en el antiguo Reino de Navarra por los Fingers, cuando estos en sus canciones no se posicionaban por ningún bando y lo que declaraban era estar hasta los cojones de la situación. Lo más parecido que pudo haber en el País Vasco sería Eskorbuto, y ya se sabe que no fueron muy apreciados por los abertzales. Mientras, los Undertones, comprometidos con la causa independentista, no han gozado de tanta aceptación y todos sabemos el tirón que ha tenido el IRA por esas tierras.

Supongo que esto no son más que pajas mentales porque a la hora de la verdad, a la mayoría le sudaría el rabo tanto unos como otros, y lo que le molaría sería bailar ska de empalmada en la chozna al ritmo de Sarri Sarri.

Y bien que hacen.

Pero a nosotros si nos interesan ambos grupos, especialmente Undertones, de quienes, en honor a este grandísimo disco, pasaremos a contar sus aventuras y desventuras (hay que dejar claro que los SLF también se lo merecen, pero no entran en esa lista y me da pereza. Si usted está leyendo esto, ¡anímese! Si ya lo ha hecho, ¡pase el link!).

Y ahora, tras está estúpida introducción, al lío.

Fue en Londonderry (o Derry a secas), una de las ciudades con más parados y donde más atizaba el conflicto del Ulster, cuando un grupo de chavales a finales de 1975, sin nada mejor que hacer para pasar el rato, deciden montar un grupo de música. Lo más habitual en esa época, junto con ingresar en algún grupo paramilitar.

Nuestros protagonistas eran los hermanos o’Neill a las guitarras, Michael Bradley con el bajo y Billy Doherty como batería. Para los gorgoritos terminaron reclutando a un antiguo compañero de clase, Feargal Sharkey. Éste ya había demostrado maneras al ganar un concurso de jóvenes talentos.

Tras un primer repertorio basado en versiones fue decisiva la influencia de los Ramones para tomar una orientación definitiva hacia el naciente Punk. Al igual que los neoyorquinos, nunca fueron unos virtuosos de mierda, lo cual no les hacía falta para crear auténticos himnos Punk Pop, pegadizos y emotivos como ellos solos.

Sus primeros conciertos tuvieron lugar a principios del 77 en un sitio llamado Casbah (al que le dedican una breve canción).

En estos primeros conciertos, cuenta la leyenda, que recibieron más jarrazos de cerveza con aviesas intenciones, que peticiones de bises.

De esa primera época destacar que participaron en el tristemente recordado concierto de la Universidad de Dublín, junto a los Radiators. Allí fue apuñalado mortalmente un joven. El pobre Bill Doherty fue interrogado por la policía por llevar la misma ropa que el sospechoso.

Este suceso les hizo apartarse de los escenarios durante un tiempo.

Sería a finales del 77 cuando grabasen su primera maqueta. Como en toda historia de rocanrol que se precie, al principio fue rechazada en todas partes. De hecho, la banda estaba muy desilusionada, e incluso pensando en la opción de separarse. Pero hete tú aquí que la grabación le terminó gustando al gurú de las ondas, al inefable y sabio John Peel. Así surgió una relación de amor entre el locutor y la banda, convirtiéndose en su mayo apoyo. Hasta tal punto sería la cosa que ‘Teenage Kicks’ se conviritiría en la canción favorita de todos los tiempos del gran periodista, llegando su primera frase a adornar la lapida donde descansa el finado John Peel.

Pero finalmente la maqueta llamó la atención del genial y chalado Terry Hooley, como ya sabéis alma mater de Good Vibrations. Para él grabaron el Ep que pasó a la historia con el nombre ‘Teenage Kicks’.

John Peel se convirtió en el mecenas absoluto de la banda, pinchando las canciones en la radio como si de la maldita Shakira se tratase, llegando el 9 de septiembre de 1978 a decir: “¿no es este el disco más maravilloso que jamás se haya escuchado?” y poniendo en contacto al grupo con Seymour Stein, jefón del sello Sire (aunque en la peli de Good Vibrations nos cuentan otra historia, la de la famosa foto firmada de las Shangri-las).

En tres semanas ficharon con el sello de los Ramones. Lo primero que hicieron fue reeditar el EP.

Ante la falta de manager, fue Feargal quien se encargó de las negociaciones. Al final firmaron un contrato por cinco años bajo la nada despreciable cifra de 36.000 libras.

Así, se embarcan en su primera gira por el Reino Unido de teloneros de otros compañeros de sello, los Rezillos.

A principios del 79 van publicando una serie de singles hasta llegar a su homónimo LP, del que se hará una reedición ese mismo año, incluyendo los singles que habían ido sacando. El disco ascendió hasta el número 16 de las listas. Un exitazo teniendo en cuenta que el Punk se supone que estaba muerto y enterrado. Pero poco nos parece para el pedazo de disco que es.

El disco contiene todas esas joyas que usted conoce y que tantas veces han sido versionadas.

A destacar la citada ‘Teenage Kicks’ pero no por lo bueno. Una canción maravillosa que se ha terminado convirtiendo en el Paquito el Chocolatero de los malditos malasañeros. No falla, a cualquier garito que fueses de nuestro barrio-con-olor- a-orín favorito, ahí estaba el dj encefalograma-plano poniendo la cancioncilla, haciendo gala de una vaguería y falta de cultura musical alarmante.

La tropa al principio se venía arriba y bailaba y berreaba, pero cuando entrabas en el cuarto bar de la noche y volvía a sonar por décima vez el famoso acorde, ya ni el alcohol ni las ganas de arrimar cebolleta te salvaban de sacar un gruñido de hastío y desesperación en un involuntario homenaje a Bill Murray. Sí amigos, el malasañero, esa especia autóctona que puebla el citado barrio, y los festivales musicales de hotel y piscina, requemó la canción a niveles EnriqueIglesianos, igual que hicieron con otras canciones. Como integrante de una masa amorfa, el buen malasañero siempre afirma no pertenecer a ninguna tribu urbana, aunque luego todos vistan igual, escuchen la misma música, tengan los mismos códigos de conducta y trabajen en sectores parecidos (profesiones liberales, you know). El caso es que han terminado quemando canciones de estilos distintos pero todo muy roqueros y casi todos muy anglosajones.

Aquí les presento una pequeña lista:

The Sonics – Psycho

Motorhead – Ace of Spades

Buzzcocks – Even Fall in Love

AC/DC – Highway to Hell

Parálisis Permanente – Autosuficiencia

Madness – One Step Beyond

The Clash – London Calling (estos incluso tienen el dudoso honor de tener una canción requemada entre el pijerío: Should I Stay or Should I Go)

‘Rock´n Roll Girl’, bien la original de Paul Collins, pero sobretodo la versión de The Muffs.

Beastie Boys – You have the Right to Party

The Jam – Town Called Malice

Blondie – Hanging on the Telephone

Stooges – I Wanna Be your Dog

Ramones – unas cuantas pero especialmente ‘Blitzkrieg Bop’ y ‘Sheena Is a Punk Rocker’.

Pero en fin, no voy a hacer más sangre. Al fin y al cabo, yo soy igual y no hay noche que no termine pinchando ‘God Save the Queen’, ‘Weekend’ o ‘Time for Action’, que también están requemadísimas. Nadie es inocente.

Afortunadamente, ya no salgo demasiado a socializar por la noche, así que mi antigua angustia por ‘Teenage Kicks’ ha sido superada y puedo otra vez disfrutar de tan emblemático tema. Junto a ella, encontramos una serie de increíbles temazos, mil veces versionados y más pegadizas que la miel y el pegamento juntos. No les voy a poner títulos porque todos ustedes los conocen de sobra (y porque no me apetece).

Uno que cayó rendido al sonido Undertone fue Joe Strummer. Esto les valió ser invitados a la gira americana de los Clash, la de Take the Fifth. Allí, los dos grupos tuvieron tiempo para estrechar lazos. Así, planearon un multitudinario festival de vuelta en Derry, donde aparte de estos dos se unirían grupazos como The Boys, Damned y The Tearjerkers. Por desgracia, la puñetera política vinó a aguar el fiestón que se avecinaba para la punkarrada local. Los puñeteros grupos paramilitares unionistas amenazaron con atentar contra Joe Strummer por llevar una camiseta con un H-Block (es decir un slogan que apoyaba las protestas del bando católico en el Ulster contra la decisión del gobierno británico de retirar a los presos del IRA el estatus de presos políticos).

Mientras las aventuras van sucediendo, nuestros protagonistas entran en 1980 con un nuevo larga duración bajo el brazo de título Hipnotyzed.

Con este disco vendieron menos, pero continuaban siendo buenas cifras. A pesar de ello, se inició un tiempo de tiranteces entre la banda y su sello. Como muestra un botón, la siguiente gira la llamaron SEE NO MORE, parece ser que un mensaje no muy encriptado para Seymour Stein.

Como dicen en los tebeos de Asterix: Alea Jacta Est. Sus días en Sire estaban contados pero afortunadamente, Andy Ferguson, quien terminó ejerciendo de manager, encontró los resquicios legales necesarios para poder salirse de su contrato. Pasaron a engrosar las filas de EMI, fichando por un sello subsidario. Con ellos sacaron su polémico y maravilloso Single Its Going to Happen y su tercer álbum, Positive Touch.

¿Y por qué la polémica?, se preguntarán ustedes. Pues otra vez la política. Que nuestros amigos no tuvieran costumbre de mezclar política con música, no quiere decir que no tuviesen ideas políticas o sensibilidad social (a ver si unos cuantos animales de bellota se enteran de eso de una puñetera vez). Esta vez, ante el escándalo desatado por la huelga de hambre de los presos del IRA y la terrible muerte por inanición de uno de ellos, el joven Bobby Sands, sí decidieron tocar el tema. Hasta Damian O’Neill salió en el TOTP con un brazalete negro en homenaje a Sands el día que les tocó actuar para presentar la canción.

¡¡¡Bien por ellos!!! Y ya que estamos, ¡¡¡bien por la causa republicana!!!

Entre pitos y flautas, entre canciones sobre barras de chocolate y homenajes a presos del IRA, nos plantamos en 1983. Increíble si pensamos que la mayoría de bandas contemporáneas se habían separado, o cual gusanos que devienen mariposas, se habían transformado tanto que apenas quedaba rastro ni del sonido, las pintas o la actitud de los primeros tiempos.

Ya se sabe, la chorrada esa de evolucionar, con el público no suele salir muy bien. Y eso mismo le pasó a los Undertones. Ese año sacan su cuarto LP y se pegan el batacazo comercial. Así que sin más, estos cinco compañeros de batallas deciden separar sus caminos.

En septiembre de 1990 estaba planeado que se juntaran para un único concierto con motivo del medio siglo que cumplía su mayor fan, John Peel. Por desgracia, no pudo ser. El padre de los hermanos O’Neill murió y la actuación tuvo que ser suspendida

Sin embargo, no me moriré sin haber visto a los Undertones. Una década después, en 2001 decidieron volver a la carga, a pesar de la negativa de Feargal. Buscaron un clon y lo hallaron en la persona de Paul Mc Loone.

En esas, en el año 2007 se plantaron en la madrileña sala Sol. Yo, la verdad, es que no daba un duro por ellos. La cosa no me hacía mucha gracia, y más teniendo tan reciente el dantesco espectáculo que habían dado los Rezillos. Pero hice de tripas corazón, al fin y al cabo eran los Undertones, uno de mis grupos favoritos de siempre. ¡¡¡Y menos mal!!! Contra todo pronóstico se marcaron un señor concierto, muy recordado, donde el impersonator dio la talla.

Esto lo voy a repetir muchas veces: una vez más, ¡¡¡¡¡bien por ellos!!!!!

Y creo que con esto ya basta por hoy.

Ahí les dejo con lo que han venido a buscar, los sabrosos yutufs.

Aqui tenemos a Damian con el brazalete de marras:

 

 

Sí, somos conscientes que lo de leer esta muy desfasado y hace estancar el pensamiento, así que toda la matraca que os he soltado arriba, queda aquí condensada en 1:31 minutos, con simpáticos y chillones dibujitos de voces agudas (y una versión más larga, en modo documental). ¡¡¡¡¡1MdG siempre pensando en vosotros, queridos millenials!!!!

 

 

6. Buzzcocks ‘Time’s Up’

 

 

La música de los Buzzcocks me lleva acompañando toda una vida, como quien dice. Uno de los gupos más importantes en la divertida pero patética historia de mi vida. Sus canciones han sido mi banda sonora para multitud de buenos, malos y bizarros momentos, ya en tiempos remotos en los que no tenía mi característica tripa cervecera, ni mis canas que destilan sabiduría y atractivo de galán otoñal.

Me imagino que no seré el único. Los Buzzcocks son, sin lugar a dudas, uno de los grupos más importantes y populares de lo que se viene a llamar Punk. Además tienen la virtud de abarcar un amplio espectro de subtendencias punkiles y de gente de otras manadas (indies, mods, skins, cucarachas, gente sin afiliación tribu-urbanística). Entre el gentío destacan por sus archiconocidas canciones de amor, que si guachuaiget, que si lofyumorr, que si evenfolinlof, que si yusainyudonlofmi, pero para mí son mucho más. El repertorio de los Buzzcocks es genial, hablen de lo que hablen. Por supuesto también cuando lo hacen de amor, pero igualmente cuando lo hacen de los más variopintos temas. Hasta si tuvieran que hablar de freír un huevo frito serían geniales.

¿¿¿Las razones??? Pues en mi opinón hablaría de músicos talentosos con el infravalorado John Maher a la cabeza, mi batería favorito. También la combinación de dos genios, Pete Shelley y Howard Devoto, y un genio menor pero simpático, Steve Diggle. A ello hay que unir la valiente, tormentosa y atractiva personalidad de Pete Shelley esa heterogénea mezla de gay y católico, que deja bien a las claras lo que el Punk debe ser: libertad individual total, contradicción y valentía.

Todo ello para mí ha conseguido lo que casi nadie: los Buzzcocks no tienen un disco malo, ni siquiera aquellos que han ido sacando tras su vuelta (que por cierto, esta segunda etapa ya supera los 20 años). Es verdad que tienen pufazos insufribles como ‘Moving Away from the Pulsebeat’, o ‘Late for the Train’, pero no son más que anécdotas en un mar de genialidades.

Sin embargo hay dos discos que son emblemáticos por lo que representan. Estos dos discos representan el angelito y el diablo que se aparecen tras la nube. Por un lado mi vena más Pop, moña y sensiblera y por el otro mi vena más punkarra, chapucera y despreocupara. Según mi estado de ánimo, pues se impone uno u otro en mis preferencias; son, tachan tachan…. el Singles Going Steady y el Time’s Up.

Sin lugar a dudas la opción popular es el Singles…, el disco que a todo el mundo le gusta, y no es para menos. Como sabéis se trata de la recopilación de singles que fueron sacando los mancusianos hasta 1979. Aquí explotan su temática más Punk Pop y romántica con auténticas obras de arte de apenas dos minutos. Especialmente la cara A.

En cualquier mente racional éste sería el disco elegido pero aaaaamiiiigoooo, se trata de-mi, y ya sabéis que mis opiniones cambian constantemente con tal de poder llevar la contraria. Bueno, eso y que realmente es un disco que me encanta y al que le tengo mucho cariño. Además, supone uno de los what if que más me fascinana del mundo punkil. ¿Qué hubiera sido de los Buzzcocks si nuestro Mortadelo del Punk hubiese continuado con ellos?¿Se hubiera adapatado la particular y cínica voz de don Howard a las canciones de amor de Shelley?¿Se hubiesen convertido en unos pseudo intelectuales plomizos a lo Magazine? Nunca se sabrá. Lo que si sabemos es que a pesar de la espantada, Devoto y el resto han continuado siendo buenos amigos, e incluso ha llegado a colaborar con ellos en alguna fase de su ya larga historia.

Aún hay más. Me atrevo a reconocer que es uno de los discos que más me ha influenciado a la hora de cantar. Todo el mundo diciendo que si German Coppini, que si Johnny Rotten, que si Xuxa, y a quien siempre he tratado de imitar es a este Howard Devoto primerizo. Como él mismo reconocía, su voz sonaba a Micky Mouse cantando con acento cockney. De eso sale la voz que mejor refleja lo que debe ser un cantante punk. Es oír a Germán Coppini, a TNT, a Larsen, a los Niñatos y a mil grupos de países distintos y es oír al pionero, a don Howard Devoto. Probablemente ninguno de ellos, por aquella época, hubiesen escuchado este disco, como mucho el Spiral Scratch. Al fin y al cabo se trata de unas maquetas, pero no creo que fuese fácil de encontrar a principios de los 80. Lo más seguro es que tratasen de imitar a los Jello Biafra y Johnny Rotten de turno, pero sin duda, de forma involuntaria, tienen una deuda con Howard Devoto y su maravillosa forma de cantar en castrati Cockney

Sí, ya sé que el Spiral Scratch está mejor grabado, que va más rápido y que es la ostia en verso, pero al fin y al cabo son muy poquitas canciones y no tiene el encanto chapucero y amateur que destila por los cuatro costados el Time’s Up.

Ya ese comienzo chapucero pero potente y ruidoso de cojones que tiene ‘You Tear Me Up’ me pone los pelos de punta. Luego seguimos con los cutre-punteíllos, las locas distorisiones de Shelley y las fantásticas letras, con un bajo potente de fondo y una batería llena de mil redobles, y al final a uno se le pira la cabeza y empieza a berrear incongruencias, a pegar botes en la habitación y a escupir por la ventana (tranquilos, sin dar a nadie, somos punkis, no malas personas).

Ahora, soy consciente de que se me tachará de loco. Este es un disco no apto para todo tipo de orejas. Aquellos defensores de que el Punk tiene que ser más profesional que Rafa Nadal, que tiene que sonar limpio y bien producido, que se vayan olvidando. No te quiero ni decir aquellos que confunden Punk con porquerías como el jevi metal o el Rap. A los cabezas cuadradas skinjes las letras les parecerán muy enrevesadas y la voz poco varonil, por no hablar lo que les puede disgustar a los discípulos del Maximum Rock´n´Roll (jarcorjipster, barbudos melancólicos y demás ralea) por su falta de velocidad. Que quede claro que el raro soy yo, entiendo que no es un disco fácil de asimilar. Eso sí, representa como ninguno la faceta Punk de los Buzzcocks y es el paradigma de lo que era el Punk por el año 76, antes de que las multinacionales hicieran acto de presencia: tomar la sempiterna influencia de los Pistols de un modo personal y crear algo genial uno mismo sin complicarse la vida demasiado.

Hay que tener en cuenta el poco tiempo que pasa desde que el tándem Shelley-Devoto baja a Londres a ver a los Pistols después de haber leído la famosa reseña del New Musical Express que decía aquello de “Nosotros no estamos dentro de la música, estamos dentro del caos”. Después, vuelven emocionados a Manchester, se cambian los nombres: Pete Mc Naish pasa a ser Pete Shelley y Howard Trafford será Howard Devoto.

Además organizan un concierto para los Pistols, cosa que consiguen para el 4 de junio en el Lesse Free Trade Hall. El archifamoso concierto donde había cuatro gatos, pero esos cuatro gatos son los que marcaron la escena musical de Manchester hasta los 90. Los propios Buzzcocks no pudieon tocar ya que a última hora les dejaron tirados los dos personajes que habían fichado. Suponemos que el miedo escénico o la más lamentable de las vergüenzas. Eso sí, allí ficharon a Steve Diggle, un despistado que pasaba por allí y al que reclutó Malcolm Mc Laren como espectador. Lo que vio le gustó y se unió al tándem Devoto/Shelley.

Su primer concierto llegó en la segunda visita de los Pistols en julio, donde también se apuntaron unos veletas, Slaughter & the Dogs, que decidieron meterse en el Punk, lo que trajo las suspicacias de Shelley y compañía por advenedizos. En octubre del 76 es cuando grabaron la fantástica maqueta aquí incluida. Cosa que, al parecer, hicieron en una tarde.

A principios de 1977 hicieron historia al autoeditar bajo el nombre de New Hormones el mítico EP Spiral Scratch, que fue el canto de cisne no solo de los primeros Buzzcocks, sino también del primer Punk. Poco después de su lanzamiento, Devoto dejaba el grupo, debido a sus ínfulas filosóficas. El Punk era demasiado descerebrado y gamberro. Un tiempo más tarde, volvería a la palestra con su propio grupo Magazine, que es un coñazo Post-Punk pseudo filosófico de mucho cuidado.

En fin, este breve recorrido por los inicios de los Buzzcoks, y en concreto este disco, plasman como nadie lo efímero, vitalista, ingenuo, enérgico, amateur y mágico que debieron de ser los inicios del Punk británico. Aún no se ha inventado la máquina del tiempo pero tenemos los restos arqueológicos de la época, lo más importante: la música. Pero no se quede ahí amigo, lo que decimos siempre: sí, disfrute de la música, baile, emborrachase, pero también piense, use la inspiración y haga cosas, fanzines, organizar conciertos, cocinar tortillas de patatas y, ¿por qué no?, montar grupos de Punk. Ojo, he dicho de Punk, no de esas malformaciones que cogen su nombre en vano.

 

 

Continuará….

 

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