Los 50 mejores discos (VIII).

La historia de una vida se va haciendo cada vez más intensa y más tortuosa. El número de videos se va incrementando a cada paso con la emoción que nuestro redactor desprende al repasar los anti-éxitos de su vida. Ya no hay a quién acudir para escapar de este concierto interminable y arrasador. Ponganse sus mejores y más resistentes botas para soportar pisotones y codazos.

 

15. The Lurkers ‘God’s Lonely Men’

 

 

Largo y tendido se ha explicado en el mundo de la música el fenómeno de la maldición del segundo disco. Esto se hizo muy patente en la época gloriosa del Punk británico.

Tras la explosión comercial y social de los Pistols, las compañías de discos, majors o independientes, se apresuraron a fichar a todo grupo Punk que pasease sus imperdibles por cualquier garito infecto. La mayoría, grupos noveles, concentraban en su primer larga duración los mejores temas de su repertorio, que además solían estar inspirados por la mala leche, la imaginación o el cinismo, pero que les unía la vitalidad y la inspiración marcada por la necesidad de transmitir algo de manera directa e inmediata. Así, estos primeros discos solían ser maravillas punkarras que conectaban de manera directa con el airado público.

Pero ¡ay, del segundo disco! La historia es distinta. Los discos suelen ser más planos, mediocres y continuistas. La falta de tiempo por las giras, las presiones de las disqueras, el agotamiento de las ideas iniciales, la perdida de frescura por el cansancio y, por supuesto, cuanto más acomodaticia sea la situación de un grupo o mejor le vayan las cosas, más le costará buscar la mala leche necesaria y los temas adecuados para hacer un gran discos de PUNK.

Sin embargo, en todo hay excepciones, y en el mundo de nuestras tres consonantes y una sola vocal favoritas, no iba a ser distinto, aunque como todo, mi opinión es muy matizable.

Este es el caso que ocurrió con uno de mis grupos favoritos de siempre, siempre remarcando que mi opinión es, como suele ser habitual, minoría absoluta de yo mismo y mi atrofiado gusto musical.

Para la inmensa mayoría de la humanidad punkil, los Ramones son mejores que los Lurkers. De hecho a estos siempre se les aplica el reduccionista San Benito de ser los Ramones británicos. Esta inmensa mayoría popular también suele opinar que su primer disco, el fantástico ‘Fullham Fullou’t es lo más brillante de su amplia discografía. A igual que tantos, tras la fugaz ascensión comercial del Punk en el 78 (año de la comercialización del Punk por excelencia), los grupos que siguieron erre que erre con el Punk como música bandera, empezaron a estrellarse en las listas y a ser pasto de la irrelevancia o la separación, ora ante propuestas más blandengues y rarunas que consistían en la Nueva Ola o el Post-Punk, ora ante el empuje de la nueva hornada de grupos punkarras más juliganescos y brutotes.

Vaya, resulta que el tópico se cumple nuevamente, no hay sitio para la excepción. Pues no, servidor de ustedes, como irreductible galo, considera que su segundo disco, aquel que tuvo un discreto éxito comercial, que les condenó a la segunda división del Punk y la Nueva Ola, y a dejar de ser los niños bonitos del influyente sello independiente Beggar´s Banquet (del que fueron su primer fichaje allá por el verano del 77) es la obra culmen de su carrera musical. Sí, por encima del aclamado primer disco, que también en un discazo, la verdad.

¿Las razones de tan vehemente afirmación? Pues como siempre que se habla de música, difícil es explicarlo. ‘God´s Lonely Men’ es un disco raro. Empezando por la austera y feucha portada que debe de evocar lo que debe ser unas vacaciones por Vicálvaro. El título con letras horteras. ¿Ellos? Pues no tienen pinta de ser unos rockeros muy glamurosos, la verdad. De hecho, si fueran de la ancha y profunda Castilla se les podría meter en el saco del Rock rosendiano. La contraportada, pues que decir, me recuerda a esa arquitectura de los 70, que pretendía ser futurista y que a día de hoy se nos aparece como algo ridículamente hortera y feo.

Leyendo esto no parece que prometa la cosa, ¿verdad?. Cuidado, no se dejen engañar por portadas feas. Pueden cometer el error de sus vidas, y es que como dicen por ahí los guapos y guapas protagonistas de esa factoría de adoctrinamiento fascista que es Walt Disney, el interior es lo que importa.

En nuestro caso, vaya interior… ¡engancha más que las pipas sabor Tijuana! Y es curioso porque es un disco un tanto raruno, sobre todo si pensamos en los Lurkers, que después no es que variasen demasiado. Pero ojo, este disco, tampoco es que salga de su estilo. No encontraremos a nuestros héroes de Fullham haciendo complicado Post-Punk, empalagosa New Wave, tribal Reggae con cacerolas y bongos o jarcor cazurro.

Los temas siguen siendo tan sencillos como siempre pero abundan unos extraños medios tiempos que rompen con la monotonía de raca raca punkarril que si está presente en otros. El resultado es un disco que ejerce una extraña fascinación en mí. Se nota que siguen siendo ellos, que afortunadamente siguen pasando de complicarse la vida, que sigue habiendo velocidad, pero también medios tiempos, pero que todos, y digo todos, los temas enganchan de mala manera, hasta tal punto que cuando me pongo este disco lo termino escuchando tres veces seguidas.

Si añadimos que todo disco editado bajo el nombre de los Merodeadores, con Howard Wall y sin él, e incluyendo la definitiva y viejuner versión con el bueno de Arturo Bassick al mando, son disfrutables al 100%, llegamos a la conclusión de que los Lurkers son uno de los mejores grupos que ha parido la Madre Tierra y que deberían de ser estudiados en CEIPS y IES de toda la geografía mundial, a ver si a la juventud le daba por hacer grupos de Punk (sí, de punk, no de Metal, de Rock indy o de Rap).

Los Lurkers son como los huevos fritos con patatas. Plato simple, fácil de hacer, pero que gusta a todo el mundo. Y así es como debería de ser el Punk para que no se convierta en una música aburrida, predecible y ostentosa, como algunos se empeñan en convertirla.

 

 

 

Sí, lo sé, ninguna de estas dos canciones sale en el disco de marras, pero es que los videos son tan gloriosos que me veo en la obligación de compartir.

 

14. NotSensibles ‘Instant Punk Classics’

 

 

Ahora llega el turno de los únicos, los incomparables y grandes entre los grandes, los Insensatos, uno de los pocos grupos cuyo nombre es igual de molón, tanto en la lengua de Cervantes, como en la del vil imperio.

Este disco supone una magna recopilación de la mayor parte de la magnísima obra de nuestros amigos.

Procedentes de Burnley, pequeña ciudad cerca de Manchester, los ecos del Punk llegarían a través de los contactos con esta gran urbe.

Despreocupados de todo, y con el sano objetivo de reírse de todo y todos, alcanzaron su momento de efímera gloria con su clásico e imperecedero poema de amor dedicada a la recién nombrada primera ministra del Reino Unido. Sí, la infame Margaret Thatcher. Con esta pegadiza tuna, llegaron a alcanzar el número uno dentro de las listas independientes de las Islas. Está canción, siendo la más famosa, no es más que una pequeña muestra de la grandeza de las composiciones de nuestros protagonistas. Las hay más rarunas, más popis, más punkarras e incluso marcianadas cantadas a capella, pero todas comparten el estar dotadas de un gran sentido del humor, llevando a su máximo esplendor la máxima punkil que muchos grupos, contemporáneos y no, olvidan siempre: las ganas de pasarlo bien y reírse a mandíbula batiente de la maldita realidad en cualquiera de sus formas.

Así, nos encontramos fantásticas canciones como la pegadiza y punkarril ‘Little Boxes’, la melódica ‘The Telephones Rings Again’, la dura y machacona ‘Death to Disco’, joyitas frikis a capella como ‘Gary Bushell band of the Week’ o una de mis favoritas, con las que no puedo más que sentirme identificado al 100%, ‘Lying on a Sofa’. Y así podría seguir hasta el infinito porque los 26 temas del disco son cojonudos. Obras maestras del Punk. Hasta las que vienen repetidas, o los intermitentes cortes que meten entre canción y canción de ‘Teenage Revolution’.

Después de haber leído todas estas alabanzas, seguro que una vez más a todos ustedes les habrá surgido la pregunta de siempre: “si tan buenos son, porque demonios a estos pringaos no los conoce ni panete, ni hay camisetas suyas en el H&M”. La respuesta simple y más tentadora es que el mundo está lleno de gilipollas, incapaces de ver más allá de su nariz, pero como soy un profundo ser analítico, con un talento natural para la Sociología y la Historia, pues lo mismo puedo buscar alguna excusa para justificar que no tengo el gusto musical atrofiado.

Así diré que la relajación y la falta de pretensiones les llevaron a estar siempre en la plantilla de pequeños sellos locales, con poca distribución; a ello podemos sumar que para 1982 ya se habían separado y por último, pues lo naif, sencillo y alegre no es lo que más se llevaba entre la punkarrada de tercera generación, ya convertidos en tribu urbana totalmente uniforme y bastante cabreada con el mundo. Así nuestros buenos amigos no casaban demasiado con las bestias pardas que iban apareciendo en el panorama Punkarra y Oi!.

Aun así, por una vez el Punk supo aprovecharse de la política y no al revés, y alcanzaron un modesto éxito indie al aprovechar la explosión mediática de la Bruja de Acero, Margaret Thatcher, convirtiéndose en su canción representativa. Hasta tal punto esto ha sido así, que tras el fallecimiento de la tiparraja esta, la canción volvió a estar en el candelero… ¡convirtiéndose en himno de los Tories que defendían su legado!!!

Pero no se me asusten, antes de que saquen sus libretas y pongan a los pobres Notsensibles en el cajón de los grupos nazis, amigos de Ynestrillas y Melissa, diremos que nada de eso. La canción en cuestión no era más que una broma, sin ningún tipo de significación política, como las del Jose Mota. De hecho, su cantante, el gran Haggis, ha sido candidato tanto a la alcaldía como al Parlamento por el Partido Verde. Desde aquí, os aseguro que si el señor Haggis, todo un personaje, sale elegido algún día Primer Ministro de la Pérfida Albión, me voy allí a vivir ipso facto, aunque tenga que salir a nado desde el Cantábrico.

Y es que amihos, sip, aparte de ser unos grande facedores de canciones Punk, los Notsensibles son también unos tipos cojonudos. Hablamos desde el conocimeinto de causa. A partir de 2005 decidieron arrejuntarse de forma definitiva y, gracias a los esfuerzos de los nunca bien ponderados Anti-Guays en gira (sip, estoy haciendo esa cosa tan chunga de auto reivindicarme, aunque el principal mérito le corresponde a Maese Alfredo), allá por el año 2009 los Notsensibles visitaron nuestra sucia pero entrañable ciudad. Y ¿que decir…? Lo pasamos fantabulosamente.

Sigo diciendo lo de siempre, ver un concierto de buen Punk con tus amigos es lo mejor de la vida. Bueno, supongo que ser madre o padre será mejor o follar con el pibón o maromo que ustedes consideren más sesi, Pero no creo que lo vaya a comprobar.

En el que fue uno de los mejores y más gratos conciertos que recuerdo, nuestros amigos derrocharon frikismo y humor inglés por los cuatro costados. Algunos de ellos terminó siendo manteado a altas horas de la madrugada en el Wurlitzer. Y además, resultaron ser muy generosos, regalando chapas, camisetas e incluso singles a diestro y siniestro, incluso a espabilados que no habían ido al concierto pero que acechaban por los camerinos en busca de refrigerio gratis.

Todo lo contado ya es más que suficiente para que corra al Soul Seek, o a su tienda favorita, y se haga con este disco de cualquiera de las maneras. Pero es que, encima, contiene una de las mejores portadas del mundo, ideal para buscar a Wally, o quien le salga de los cojones, y pasar un buen rato entretenido como si de un cómic se tratase. Si no recuerdo mal creo que fue obra de uno de sus amigos de Chumbawamba.

Originalmente el disco salió en 1980 pero fue reeditado y ampliado de una manera magistral en 1994 por Anagram Records, a los que estoy infinitamente agradecido.

En fin, aquí si que no caben interpretaciones abstractas o apelaciones al cariño, las nostalgia o la sensibilidad: este es un disco que debe ser de obligatoria escucha para cualquier punk que se precie de serlo. Bueno, que narices, para cualquier persona que se jacte de poseer sentido del humor. Los amargados, los cenizos, la gente seria, formal y políticamente correcta ni se os ocurra acercaros a este disco. Vosotros seguid con lo vuestro, culturizándoos con grupos que tienen menos imaginación que un ladrillo de un chalet de la sierra madrileña, o sufriendo vitalmente con grupos de pedantes que se piensan que por leer al gañan de Bukowski ya son intelectuales y poseedores de una profunda vida interior.

 

 

 

13. VV.AA. Bored Teenagers ‘vol. 2’

 

 

Tendemos a pensar que el Punk del 77 fueron los discos de larga duración que fueron sacando los grupos de Punk, o no Punk, a partir de, paradójicamente, 1978, y que coincide con los segundos o tercer elepés de los grupos que aún no se habían separado. Año, éste, de mayor explotación comercial del Punk, pero nueva paradoja, año de su separación en diferentes corrientes y de su transformación en la dócil New Wave.

En general, hablamos de grandes discos. Por poner unos cuantos ejemplos: ‘All Mod Cons’, ‘Love Bites’, ‘Join Hands’, ‘Separates’, ‘Valley of the Dolls’, ‘Black and White’ y el más representativo de este tiempo de cambio y desbandada: el ‘Give´em Enough Rope’.

Yo soy el primero a quien le gustan todos estos discos pero jamás se me ocurriría considerarlos discos de Punk. En algunos casos podemos hablar de Nueva Ola o Power Pop, de Post-Punk o incluso de AOR, pero de ningún modo podemos hablar de Punk. Ni como música ni como actitud.

Todos estos grupos habían fichado por multinacionales, quien más y quien menos, había experimentado los oropeles del triunfo comercial y empezaban a renegar del Punk, si no lo habían hecho antes.

Es un proceso ya visto y repetido, y completamente normal. La mayoría de ellos habían aprendido a tocar de una manera cuanto menos solvente. Consecuencia lógica de la profesionalización. Es lo que tiene ocupar gran parte del tiempo con extenueantes ensayos e interminables giras.

De seguido al triunfo comercial viene el aburguesamiento, y eso repercute a las composiciones. No es lo mismo hacer canciones cuando estás en la mierda más infecta y tu futuro pinta más negro que el alma de Leopoldo López, que cuando gozas de los aplausos y palmaditas en la espalda de prensa, público y personas importantes. En ese momento, la percepción del mundo puede cambiar y puedes empezar a creerte un genio, o lo que es peor, un músico. Entonces aparece el miedo a estancarse y repetirse.

Esto lleva a que aparezca un nuevo factor: la presión. Las disqueras que te han llevado a la cima, ahora empiezan a exigir discos y más discos, compromisos con teles y radios, interminables giras… a imponer condiciones. _En definitiva, a estrujar a la gallina de los huevos de oro hasta que se ahogue y a otra cosa mariposa. Muchos grupos se ven obligados a sacar discos precipitados, donde pierden la frescura. No es raro que se vean obligados a recuperar composicones más flojillas de sus primeros tiempos.

La suma de presión y comercialidad lleva a la docilidad de las bandas.

Pero claro, ustedes me dirán: “a ver payaso,a estos grupos cosas de lo que dices no les pasó”

“Pues no todas a la vez, pero sí alguna de ellas, maldito infraser”, responderé.

Por ejemplo, a los Clash, la CBS les toreó, imponiendo productores, sacando singles sin su permiso u obligándoles a pagar parte de los discos que querían sacar. Siouxsie también tuvo lo suyo, por no hablar de la deriva de Tony James y Billy Idol, convertidos en espantajos rockeriles. A Paul Weller se le agrió el carácter, y no vamos a hablar de la evolución musical de los Stranglers. Los Buzzcocks se separaron prematuramente por la querencia de Pete Shelley a convertirse en un estrellón de Techno-Pop. Quizás podríamos salvar de la quema a 999, pero claro, estos pronto estuvieron de vuelta a la marginalidad y que mejor que aferrarse al Punk para ir tirando.

Estaremos de acuerdo en que nada de lo expuesto tiene demasiado que ver con la creencia popular de lo que se entiende por actitud Punk.

Sin embargo, son los discos de esta época los que algunas personas consideran el paradigma del Punk 77, los más representativos (otros consideran que son discos que harían llorar de pena y vergüenza al niño Jesús). Y a partir de ahí surgen los equívocos. Como estos discos están producidos de la ostia con grandes medios, les da por pensar que el Punk es una música muy seria y que se toma muy en serio a sí misma. Como tocan en grandes escenarios, el Punk debe estar alejado del público, y los músicos, muy profesionales, deben tener respeto por el público y sonar de lujo.

No puedo estar más en desacuerdo.

De nuevos, ustedes podrán ponerme en mi sitio: “Maldito patán, pues estos discos son mejores que sus primeras grabaciones”, no obstante también tengo respuesta: “A ver, anormal profundo, puede ser que el ‘London Calling’ sea mejor disco que ‘The Clash’, lo que no es, es más punk ni por asomo.”

Y eso que acabo de poner dramatizado en comillas, por una vez, no es algo subjetivo. Es algo demostrable.

No tienen más que comparar. La intensidad, la sencillez, la inmediatez, la urgencia y la rabia de las primeras maquetas, singles o discos de todos estos grupos, y los que me dejo en el tintero, es mayor que todo lo grabado a partir de 1978.

Así, el primer disco de los Clash fue grabado con muy pocos medios y por un amigo suyo que no tenía experiencia. Dos razones que lo hacen tan bueno, en contraste con el ya mentado ‘Give´em Enough Rope’, que contaron con un productor de campanillas, donde todo suena limpio y perfecto.

Este ejemplo lo podría trasladar al resto de grupos, pero no es cuestión de aburrir más de la cuenta, porque al fin y al cabo, que cojones tiene que ver este discurso fideliano con el disco del que he venido a hablar. Pero esta vez sí tiene que ver.

Pues, ostia, que sí de verdad te interesa el Punk 77, no solo de boquilla, pues hay que escuchar el mejor recopilatorio de la época, aquel que nos saca del anonimato a todas esas increíbles bandas de Punk olvidadas, ya fuese por mala suerte, por chungas, por ser de pueblo o por pasar de todo. Aquí encontraremos esos grupos, que siguiendo la estela de Pistols, Jam y Clash, a través de sus escándalos, decidieron ponerse a armar ruido y a desahogarse, sin importar nada. Muchos de ellos ni siquiera llegaron a sacar un mísero single y se quedaron en una triste maquetilla, pero gracias a las grandes personas que forman Detour, en pleno siglo XXI, usted puede disfrutar de su punkarrismo como si estuviese en un oscuro y sucio garito de Fullham o Brixton.

Sip, les estoy hablando de la fantástica serie de Bored Teenagers, que a estas alturas va por su número diez.

Nuevamente, los lectores indignados podrán ponerme en mi sitio con un contudente: “Bocazas de mierda, a mí todo esto me importa una mierda, no vivo anclado en el pasado. Solo me interesa el Punk del siglo XXI”. No canten victoria, también tengo respuesta: “Mendrugo, es imposible hacer Punk del Siglo XXI, porque todas imitan a sub-estilos del XX. Usted puede pensar que Red Dons o Idle Hands son muy modernos pero no hacen más que imitar a Bad Religion y Wipers, que son grupos de los 80”

Pues eso, ya que nadie reivindica el genuino Punk del 77, nos toca a nosotros hacerlo y una vez más dar la tabarra para si algún joven o jovena despistada pasa por aquí y le da por montar un grupo y comerse el mundo, en una escena donde apenas tendría competencia.

Una vez que me he quedado ya relajado de suturar odio a través del teclado, pasemos a hablar del disco, que es de lo que en teoría debería de haber hablado desde el principio. Dentro de la saga, hay volúmenes mejores y otros peores. Yo he escogido el 2, por una razón de peso: salen los Negatives, uno de mis grupos favoritos del mundo mundial, pero que jamás de los jamases sacaron un triste LP recopilatorio que pueda comentar. Si a esto le añadimos que es un número que alterna punkarradas con canciones más powerpoperas, tenemos el disco ideal para aparecer en esta maldita lista.

¿Y quiénes son los protagonista de esta magna obra? Pues si empezamos por la cara 2 del disco nos encontramos con los ya mentados NEGATIVES. Originarios de un pueblo llamado Bradford, del que siempre han hecho bandera, fueron la primera banda Punk de esta localidad, arrejuntándose en 1978. Eran Tino Palmer al cerebro y la batería, Dave Wilcox al carisma y gran voz, acompañados de Pete Stobbs a la guitarra y Bob Robinson al bajo.

Ya en el verano del 78 se estrenaron en directo, dando el pistoletazo de salida a su divertida y accidentada andadura que incluye tocar para el RAR y el CND locales. Su actitud demuestra que el no tocar temática política en sus canciones no está reñido con el compromiso social. ¡A ver si aprenden todos esos mendrugos que se erigen en guardianes de la esencia Punk!

Siempre estuvieron acompañados de una fiel hinchada de Bradford, los Negs. Tino Palmer nos cuenta que su principal objetivo era echarse unas risas. ¡Bien por ellos!

Sin embargo, no consiguieron escapar de la violencia, que era habitual en aquellos tiempos. A destacar una ocasión que actuaban para el RAR que tuvo como fin de fiesta la intervención de la policía debido a una pelea entre el público que tuvo lugar en el mismo escenario.

Su papel de héroes locales hizo que petasen locales con aforo de 100 personas con un sobreaforo de 300. O eso es lo que cuenta Tino Palmer. En cualquier caso, aunque frío no se pasase, desde luego, aquello debía parecerse a viajar a las 8:30 en metro desde Avenida de América hasta Príncipe Pío. Aún así, daría el dedo meñique de mi pie izquierdo por haber estado en uno de esos conciertos. Está claro que olería a humanidad que te cagas, pero también a puro Punk.

Fue en 1979 cuando el pequeño sello Look Records les editó su primera referencia. Con el tiempo y el estatus de grupo de culto ha llegado a alcanzar las 350 libras. Pero no os preocupéis, amiguitos, el sello amigo de esta Santa Casa, Paramecium Records lo reeditó hace poquito a precios más que asequibles.

Poco después, en 1980 la banda original dio su último concierto. Wilcox continuó con otra gente bautizando a su grupo como Negativez. El resto reformó la banda al empezar el siglo. Hubo un momento en que se dio la paradoja de existir dos The Negatives. Lamentablemente, no hubo tiempo de juntar a la formación original debido al fallecimiento de Dave Wilcox.

Siempre nos quedará su legado. Sin duda Negatives son uno de los grandes paradigmas de lo que fue el Punk 77. Para mí, sin lugar a dudas son los más grandes del recopilatorio y es decir mucho, porque está lleno de canciones cojonudisimas. Sigamos.

KNIFE EDGE (Leeds, 1976). Banda a medio camino entre el Power Pop y el Punk. Se separaron en 1981.

CASSETTES. Uno de los grupos de sonido raruno que siempre tiene que entrar en cualquier recopilación Punk. Sacaron un fantástico single autoeditado. Decisión que tomaron después de tomarse unas pintas en un pub (que conociendo a los ingleses, serían como 200). Debe de ser de los pocos proyectos que se han llevado a cabo tras una borrachera.

NO COVER. Una de mis debilidades. Empezamos con esta frase: “No Cover nunca fuimos una banda popular, ni siquiera entre nuestros pocos amigos” No me negaran que leyendo esta frase, hecha por Mark Dobson, su batería, a uno le entran una ganas locas de escuchar a esta banda.

Los pobres siempre fueron a contracorriente. En pleno auge del UK82, con todos los grupos compitiendo a ver quién es más machote y tocaba más rápido, van estos y se sacan la fantástica canción que aquí aparece, ‘200 voices’, a medio camino entre TV Personalities y los Buzzcocks.

Como era de esperar, en su momento pasaron sin pena ni gloria, pero menos mal que Detour los rescató para alcanzar un mínimo de reconocimiento.

Para terminar os dejamos con otras grandes Frases de Mark:

“Nunca tocamos en ningún sitio famoso ni con nadie famoso. Cuando empezamos no podíamos dar bolos porque éramos jóvenes y, al final, tampoco debido a nuestra reputación…”

“En aquella época el único público que había era los Skinheads y los Punkarras, y nos odiaban”

“La única cosa que No Cover se tomaba en serio era el vandalismo (…) musicalmente éramos una porquería pero nuestras pintadas eran buenas. Aguantaron el paso del tiempo, algunas de ellas siguien ahí, 18 años después.

Señoras y señores, ¡esta es la actitud que debe tener un grupo de Punk!

REPORTERS (Bolton, 1980). También a contracorriente. Punk 77 contra el auge de los Nuevos Románticos.

DISORDER. No confundir con los jarcoretas de los 80. Nuestros Disorder eran de Sunderland, se formaron en 1978 y son mejores. Punk chatarrero con un bajo a todo trapo y una guitarra punzante. Una maravilla.

UXB. Poco que decir. Autores de una de mis canciones favoritas de siempre, ‘Crazy Today’. Una joya semi olvidada del Power Pop.

THE THRUST (1977) Este grupo es alimento para mi corrompido espíritu. Amateurismo, mala leche e inmediatez. ¡¡¡Puro Punk 77 cojones!!!!

THE ZIPS (Glasgow, 1978) Los más famosos del disco. Punk del bueno con las inevitables influencias Pubrockeras y del Pop.

 

 

 

 

12. The Nips ‘Tits Of The Soho’

 

 

Turno ahora para las locas huestes de Shane Mc Gowan. Ya sabéis, ese irlandés muy feo y muy borracho que, como Boy George, Kevin Rowland, Chrissie Hynde o Jim Kerr, por citar a unos pocos, alcanzó las mieles del estrellato reinventándose tras el batacazo comercial del Punk. En su caso reivindicando el Folk cervecero irlandés bajo el nombre de The Pogues. Aunque el susodicho fuera londinense de pura cepa, no así su familia. Si no es así, que venga el maestro Isi a rectificarme, que paso de verme otra vez el documental sobre su vida (fantástico invento el Yutuf, oiga).

En cualquier caso, de no haber alcanzado la citada fama, Shane ya hubiese pasado con letras de oro a la historia del Punk. Para empezar fue uno de los protagonistas que le dio gran publicidad en prensa y fanzines a los Clash. Me explico. La que luego sería la bajista de su banda, Shanne Bradley, anticipando e influyendo a Mike Tyson, le pegó un buen mordisco en la oreja a su casi tocayo, mientras Strummer & co. tocaban en el ICA, creo que por noviembre del 76. Poco después hizo un fanzine bautizado como Terminal Bondage, convirtiéndose en uno de los grandes personajes de la escena punk londinense, y dando la nota en el Roxy, en el Vortex o donde fuese.

El siguiente paso fue el previsible: montar un grupo de Punk… ¡¡¡y que grupo, amigos!!! Para mi gusto, mejores que los archifamosos Pogues (y mira que me gustan); que los Pogues y que casi todos los grupos de la humanidad.

Efectivamente, hablamos de The Nips o Nipple Erectors. Nadie como ellos supo mezclar de forma magistral el Punk de la época con temazos Pop y ramalazos rocanroleros de los 50, a lo que unimos unas fantásticas letras llenas de misantropía, asociabilidad y cínismo.

Madre mía, que me vengo arriba. Mejor vamos a hacer un breve resumen de su historia, que si no me pongo muy pelota y eso es algo que no le gustaría ni a Shane, ni a Shanne.

Fue en la segunda mitad del famoso ’77 cuando a los dos Shannes se les unieron Roger Towndrow y Jerry Arcane. El nombre escogido fue el de Nipple Erectors, algo así como Pezones Empitonados. La verdad que en castellano suena a grupo parecido a Mojinos Escozíos o Los Gandules. Como podrán ustedes imaginar, el nombre estaba cuidadosamente elegido para llamar la atención de la prensa musica,l pero esto les trajo problemillas con las mentes obtusas y conservadoras de la época. Si los Nips hubiesen surgido en Madrid año 2017 estamos seguros de que andarían censurados en todas las okupas por las mismas mentes obtusas y conservadoras.

Tras protagonizar accidentados conciertos y giras, llamaron la atención del pequeño sello independiente Soho Records, editando su primer single con las fantásticas ‘King of the Bop’ y ‘Nervous Wreck’ en Junio de 1978, aún bajo el nombre de Nipple Erectors.

Tres meses después repitieron, ya bajo el más sencillo de The Nips, con el también temazo ‘All The Time In the World’, y así siguieron una serie de increíbles singles y un álbum en directo (Only The End Of The Beginning) hasta llegar a 1981 que se editó uno de los mejores singles de la música popular, que no del Partido Popular. Esos dos himnos que son ‘Happy Song’ y ‘Nobody to Love’, single producido por Tony Wilson y Paul Weller. No está de más recordar que Shanne era un gran seguidor de The Jam y fueron compañeros de giras y aventuras. Eso y otras giras con grupos Mod como Purple Hearts han hecho que algunas mentes poco brillantes les metiesen en el saco del Revival Mod. Nada más lejos de la realidad, todos sabemos que Shane es un Punk y un borracho como Dios manda.

Volviendo a 1981. Por esas fechas el Punk original estaba más pasado de moda que el Código Da Vinci. Se imponían, por un lado, la pastelada de los New Romantics, y por otro los cazurros del Oi!. Así lo entendieron nuestros amigos y los Nips lo dejaron. Poco después Shane Mc Gowan volvió a la carga con The Pogues, alcanzando el ansiado estrellato y convirtiéndose en icono y héroe de cuantos borrachos de Pub poblamos el mundo. Pero esa es otra historia que debe de ser contada en otro momento.

Aún así, a finales de la década pasada, les debió picar el gusanillo. Shane y sus secuaces volvieron a dar una serie de conciertos junto a otro grande, Johnny Moped, en el mítico 100 Club. En aquella época recuerdo que fue un tema tocado en los círculos punkiles afines. Nadie daba un duro por ellos, especialmente por Shane, cuya salud no hacía presagiar nada bueno para su futuro. Sin embargo, viendo los yutufs, hay que reconocer que me he quedado con las ganas de verlos. Lástima, quizás en otra vida.

El disco aquí expuesto no es más que la recopilación de singles y parte de su concierto grabado para salir en plástico. Por separado, ya estarían en esta lista. Juntos, ni os cuento. Como siempre digo, si hay todavía algún despistado que no conoce a The Nips, ya está tardando en correr al ordenador y descargarlo, o comprarlo en discogs o lo que sea.

 

 

 

 

 

11. The Adverts ‘Crossing The Red Sea With…’

 

 

Ahora vamos con los Adverts. ¡¡¡¡¡¡Palabras mayores, oiga!!!!!!!!!

Representaron como nadie el fugaz impacto comercial del Punk británico original. Su carrera es un ejemplo del carácter impactante y fugaz del Punk, pero a la vez trascendente e influyente. Años después, The Adverts se han convertido en una de las bandas más respetadas, conocidas e imitadas del Punk. No está mal lo conseguido, viendo que fue un grupo de tan corto recorrido, con solo dos LP, pasando el segundo sin pena ni gloria por las orejas de los aficionados.

El grupo surgió del empeño de una pareja, estudiantes de arte de Devon, que como tantos y tantos paleto-urbanitas terminaron trasladándose a la gran capital como única vía de soltar toda la sensibilidad artística y creativa que sus garrulos conciudadanos no podían apreciar. Bueno, en parte. En este caso, nuestros dos protagonistas, el talentoso TV Smith y la genial Gaye Advert, al igual que otros pioneros del Punk londinense, eran seguidores de bandas como Stooges y New York Dolls, y simplemente lo que querían era montar el enésimo grupo de Rock macarra. Bueno, en un principio solo Smith. Una vez más, tuvieron que ser los Sex Pistols los que hicieron abrir los ojos a nuestro dúo. La actuación revivió las ansias de TV y definitivamente animó a Gaye a aprender a tocar el bajo, cosa que al parecer hizo en tiempo récord a base de repetir machaconamente un disco de los Stooges.

Poco después vieron a Howard Pickup tocando la guitarra en el metro. Le pidieron unirse a la futura banda y éste, aceptó de buena gana. Tras reclutar a Laurie Driver a la batería para finales de 1976, nuestros cuatro héroes estaban listos para comerse Londres bajo el nombre de los Anuncios, que dicho así en español parece el nombre de un grupo de Pop baboso, que se dedicase a telonear a Los Secretos.

Pronto se hicieron un hueco entre la emergente escena Punk londinense, tocando a partir de enero unas cuantas veces en el mítico Roxy de Andy Czezowski. Llamaron la atención de los pabroqueros canallitas de Stiff, quienes ya habían fichado a los Damned para la causa. Así, ficharon por la independiente bajo la promesa de Jake Riviera de, palabras textuales, “firmar conmigo y os haré pobres”. Según nos informa TV Smith, cumplió lo prometido. Sin embargo no se les puede achacar gran culpa de ello, ya que solo sacaron un sencillo con ellos. De hecho, en su corto recorrido con Stiff, tuvieron cierto malestar con ellos, debido a la manía de utilizar a Gaye como imagen promocional del grupo. Como muestra un botón, nuevamente el voceras de la banda nos cuenta otra fantástica anécota: iba el grupo con gente del sello camino del estudio donde iría a grabar esa maravilla llamada ‘One Chord Wonders’, cuando pararon a mitad de camino ante una casa derruida, donde les instaron a realizar una sesión fotográfica para la portada del futuro single. Bonita sorpresa se llevaron cuando al final la imagen elegida para el disco fue el gepeto de Gaye estampado en el papel, lo cual no les hizo mucha gracia, incluida a la propia protagonista. Aunque terminaron reconociendo lo acertado de la portada, no en vano con el paso de los tiempos se ha convertido en una de las imágenes más icónicas del Punk.

Así, los Adverts tras un solo single saltaron a una compañía mas importante, Anchor, y con ella dieron el pelotazo con su segundo single, el imperecedero y fascinante ‘Gary Gilmore’s Eyes’. Ya sabéis, el psicópata condenado a la silla eléctrica que donó sus ojos a la ciencia. De este acontecimiento TV Smith fabricó una de las mejores canciones de todos los tiempos. El Punk siempre unido con la actualidad más rabiosa, la ciencia ficción y las historias estrambóticas. Además en la cara B iba otro tema fantástico, ‘Bored Teenagers’, himno que me ha acompañado como banda sonora de mi vida. El single llegó a alcanzar el número 18 de los más vendidos e incluso aparecieron en el hortera Top of the Pops.

El futuro parecía brillante para nuestros amigos, pero sin embargo a partir de esta actuación vino el rápido declinar que les llevo a la definitiva separación a finales de 1979.

Su siguiente single, de nuevo en otra disquera, Bright Records, ‘Safety in Numbers’, se pegó una buena ostia comercial. Como buenos punks, decidieron hacer lo que menos se esperaba de ellos y sacaron un tema que era un medio tiempo que arremetía contra lo que se estaba convirtiendo el Punk. De esa manera terminan 1977 y a principios de 1978 sacan la joya incluida en nuestra lista. Con el álbum y el siguiente single recuperaron las buenas ventas aunque sin llegar a los niveles de Gary Gilmore’s.

Pero a medida que avanzaba el año las tensiones en el seno de la banda iban aumentando. Gaye y Laurie no se soportaban, y además una estaba enganchada al speed y el otro tonteaba con la heroína, hasta que al final fue expulsado de la banda.

A pesar de estos problemas ficharon por una multinacional (RCA) y sacaron un segundo disco, ‘Cast of Thousands’, en octubre de 1979. Disco más sesudo, tranquilo y experimental, se pegó el ostiazo comercial padre. A ello se unió que Howard Pickup, quien meses antes había dejado la banda, se embarcase en litigios con los miembros originales por la utilización del nombre. Finalmente, la trágica muerte de su manager Michael Dempsey, electrocutado, hizo que el grupo se separase apenas dos semanas después de lanzar su segundo disco.

TV Smith continúa en el mundo de la música hasta este mismo instante en que tecleo esta porquería de texto. Primero montó un grupo más a la medida de sus nuevos gustos musicales, TV Explorers, del que poco os puedo contar porque no le he escuchado en mi vida, para después reinventarse a partir de los 90’s como cantante acústico, recorriendo el mundo en interminables giras. Estas, han dejado deliciosas y fantásticas anécdotas que el bueno de TV recogió y editó en un diario del que recomiendo encarecidamente su lectura.

Él y Gaye han sido pareja durante muchos años hasta hace prácticamente un suspiro. Destacar que ambos doses, como muchos de sus contemporáneos, son destacados activistas de la opción vegetariana, la cual desde este blog admiramos aunque sea desde la distancia.

Parece ser que hicieron las paces con Howard, aunque lamentablemente éste murió a causa de un tumor en 1997.

En cuanto al disco en sí, poca cosa podemos añadir a las numerosas alabanzas que ha recibido. Si acaso decir que el nombre de tan bíblica referencia fue idea de la periodista musical y activista lesbiana, Jane Suck, y que como dijo Jon Savage se trata de música hecha por y para marginados, donde además de los temas ya refereidos incluye una serie de variados himnos aplicables a cualquier tiempo y lugar, si te encuentras entre los raros y los asociales. Así, temazos como ‘New Church’, ‘No time to Be 41’ ….esto, digo 21…, ‘On the Roof’, ‘Bombsite Boy’ o ‘Great British Mistake’, al igual que representar como pocos un contexto social e histórico, me siguen poniendo la piel de gallina, exactamente igual que la primera vez que los escuche, y solo espero que por lo menos algún chaval asocial, marginado y frustrado siga mi mismo recorrido. Creo que le será más beneficioso que postear chorradas en las redes sociales o dedicarse a los duelos de gallos.

 

 

 

 

 

Continuará…….

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