Los 50 mejores discos (VII).

¿Se puede retornar mejor a la rutina, a ver las caras agrias de tus compañeros de trabajo, a mamar toneladas de metales pesados en cada bocanada de aire que introducimos por nuestras vias respiratorias, que oyendo discazo tras discazo? Viejos clásicos presentados por nuestro redactor titulado en la Universidad de las melodías atemporales, con el casticismo y el  savoir faire que le caracteriza. Ni un disco sin anécdota, ¿quién da más?

 

20. The Odd Numbers ‘About Time’

 

 

Ayyy, los Odd Numbers, como quiero a los Odd Numbers. Daría el dedo meñique de mi pie por haberles visto en directo, y mira que quiero a mi dedo meñique. Sin lugar a dudas son el mejor grupo de Revival Mod de los 90’s para adelante. ¡¡¡Qué diantres!!! Son el mejor grupo de los 90’s para adelante, así en general.

Procedentes de la soleada California, introdujeron en la cultura mod una radical y apasionada afición por los monopatines. ¿¿¿Tunearían las tablas??? Debe ser curioso ver un monopatín lleno de espejos y retrovisores. ¿Será posible que no se le haya ocurrido a ningún estudiante de arte? Ahí queda eso, expongan en el MOMA por cortesía de las ideas de 1 minuto de Gloria.

Pero volviendo a la música, dentro de su magnífica carrera, para mi ‘About Time’ es su momento cumbre, y mira que todos sus discos son buenos. Pero este es insuperable. Pese a que en los USA gozan de gran reconocimiento entre la parroquia modorra y monopatinera, no parece ser que haya ocurrido lo mismo a este otro lado del charco y, por lo menos en mi entorno, no se les ha hecho tanto caso como a otros grupos de similares coordenadas. Supongo que en buena parte la culpa es mía por ser un brasas. Doy tanto la turra con los grupos que me gustan, que al final yo creo que la gente les coge manía. Bah, que se jodan. ¿A quién le importa? Mientras brille el sol, la hierba sea verde, las peras jugosas y pueda escuchar de la forma que sea este fantástico disco, todo lo demás da igual.

Y es que ojo al dato, si usted todavía no les conoce y no me conoce a mí, y por lo tanto no tiene los oídos saturados, se trata del disco de Power Pop/Revival Mod más parecido a la mezcla del ‘All Mod Cons’ y el ‘Setting Songs’. Casi nah, ¿verdad? Pero no solo eso, sino que rezuma su toque y personalidad propia. Vamos que se ve claramente la estela de los Jam pero también aportan el carácter propio de su vivencia relacionada con su entorno, sin limitarse a copiar cliches sin ton ni son. El resultado, pues eso, el disco ideal para escuchar cuando se esta alegre o melancólico, cuando se está enamorado o hasta los cojones del amor, en primavera, con los pajaritos cantando, o en otoño viendo las hojas caer, para montar en bici o mientras haces un puto ollie de esos. Por si fuera poco, el disco contiene una de las mejores canciones hechas desde que al homo sapiens sapiens le dio por plantar cereales: ‘In This World’, todo un himno vitalista que le dará más energía que la jalea real, a la hora de afrontar las adversidades de la vida

Sí carajo, lo sé, soy un puto cursi de mierda, qué le vamos a hacer… ¡Viva la Princesa Prometida!

 

 

19. The Forgotten Rebels ‘This Ain’t Hollywood’

 

 

Turno ahora para el grupo más loco, polémico y provocativo de Ontario, Cánada. Y casi del mundo entero.

Es una verdad apenas discutida que los grupos ponen toda la carne en el asador en el primer disco, y que por eso los primeros suelen ser mejores que los segundos. Infinidad de ejemplos puede encontrar el aficionado. Pero siempre hay excepciones, y una de las más paradigmáticas es el caso de nuestros canadienses, no solo porque este ‘This Ain´t Hollywood’ sea un disco que se merece estar en el pódium de discos de la música popular, sino que supera a un primer larga duración que también es una verdadera maravilla: el afamado y polémico ‘In Love with the System’.

Y es que cómo no van a gustar los Forgotten Rebels, si hasta la traducción al castellano no suela ridícula. En este disco hicieron como los grandes del Punk Británico, a través de la influencia del Glam de la Pérfida Albión: cagaron temazos de Punk 77, repletos de melodía, mala leche, velocidad justa, voz de Micky Mouse borracho. Una mezcla que nos da un disco redondo, tan adictivo como la heroína. Si hasta la versión del ‘Save the Last Dance for Me’ parece de los Rebels suya de toda la vida.

Pero mejores aún son los grandes himnos atemporales, 100% coreables y pogeables. Nada como mover la cabeza arriba-abajo y pegar saltos y empujones mientras se escuchan temazos como ‘The Me Generation’, ‘Hello Hello’, ‘Tell Me You Love Me’,‘England Keep Yer Stars’ y demás delicias para tus oídos llenos de cera y pelos.

Y ya está. Por una vez en la vida voy a ser breve. No merece la pena decir mucho más, que ahora mismo estoy espeso y poco imaginativo. Sean felices.

 

 

18. Pretenders ‘The Singles’

 

 

Hay en este lista solo dos grupos que escapen del Punk o Revival Mod. Sí, yo el intransigente talibán me he salido de la ortodoxia para reivindicar a un grupo que era fijo en los 40 Principales. Así es la vida, mucho punkismo, mucho vomitar por las esquinas, mucho reivindicar a Lenin y a Larry Bird, pero soy un flojeras de mucho cuidado y, finalmente caí rendido a los encantos de Chrissie Hynde y sus maravillosas canciones.

Aunque bueno, como muchos sabréis, la relación de Chrissie con el Punk fue intensa e importante. Siendo uno de los personajes clave de los principios del movimiento en Inglaterra.

Y no sólo con el Punk. La vida de Chrissie da para una bonita novela. De hecho, hace relativamente poco ha salido publicado un libro autobiográfico donde se nos cuenta la trayectoria vital de una de las persona más talentosas, vitalistas e inquietas de la segunda mitad del siglo pasado y lo que llevamos de este.

Inquietud que le llevó a abandonar su Ohio natal para terminar en París, donde le pilló toda la movida de Mayo del 68. Y allí abrazó el vegetarianismo, convirtiéndose en una activista propagando esta valiente y solidaria opción de vida.

Después, jipeando por aquí, trasteando por allá, terminó en Londres donde recaló en el entorno de SEX. Sip, ya sabéis, la tienda de Malcolm McLaren y Viviene Westwood. En esa época participó de la conspiración Punk, haciéndose amiga de Johnny Rotten (fue quien intentó enseñarle a tocar la guitarra) y Sid Vicious (cuenta la leyenda, que llegó a casarse con nuestro buen Sid para evitar ser deportada, y que fue nuestra protagonista quien le regaló el famoso candado con la R), y enemiga irreconciliable de Vivianne. De hecho, el famoso cadenazo que le propinó Sid al atontado y decadente crítico musical Nick Kent fue motivado por lo mal que trataba a Chrissie, por entonces novia de Nick.

Sin embargo, no fue protagonista directa de la explosión comercial Punk. Viv Albertine comentaba en su libro que nadie quería montar un grupo con ella debido al miedo que la tenían: tocaba demasiado bien comparado con el resto de la gente.

Así que su momento tuvo que llegar después, con la consolidación del engendro conocido como New Wave. Poco a poco fue reclutando gente afín y con la ayuda de Nick Lowe formó los Pretenders. El resto, como se suele decir, es historia. Fue construyendo una serie de temazos que han acompañado a mi maldita generación X durante toda su anodina existencia.

Mientras esto sucedía, le dio tiempo a tener hijos con Ray Davies, y a superar la tragedia de ver como James Honeyman-Scott y Peter Fardom (durante un tiempo su pareja), guitarra y bajo originales de la banda, morían respectivamente de sobredosis de cocaína y heroína.

Como persona sensible, a medida que todas estas cosas pasaban, ella iba construyendo temazos imperecederos, llenos de melodía, emoción y poesía (toma ya, estoy haciendo oposiciones a crítico musical, Mondongo Sonoro, ¡¡¡espérame!!!!).

Los mejores y más magníficos temas quedaron recogidos en este disco recopilatorio que incluye la etapa Honeymann-Fardom y la posterior, recorriendo la década de los 80. Sin duda, para mí, la mejor de la banda.

Teniendo en cuenta que los largos de Pretenders se me hace un poco cuesta arriba, precisamente por los temas más rockeros y moteleros, este disco es el perfecto para mí, que incluyen todas sus joyas, empezando por la gran versión del ‘Stop Your Sobbing’ de los Kinks y para terminar, otra gran versión de Sonny y Cher, junto a los UB40.

Por el medio, lo mejor: ‘Kid’, ‘Talk of the Town’, ‘Don’t Get me Wrong’, la emocionante ‘Back on the Chain Gang’ dedicada a los caídos en servicio, y la preciosa y maravillosa ‘Show Me’ que Chrissie canta a su hijo recién nacido.

En fin, un grupo que tiene el consenso de Joaquín Luqui, Ray Davies, los de Elephant, mi amigo Raulez y servidor, tiene que ser más bueno que la cerveza con tapa de bravas.

 

 

17. The Housemartins ‘London 0 – Hull 4’

 

 

Cristianos y marxistas, entusiastas del Góspel, el Soul, la cerveza, las melodías Pop y el deporte base. Los Housemartins estaban predestinados a convertirse en uno de mis grupos favoritos, está claro. Sus críticos les achacan ser una copia de los Smiths. Puede ser. Supongo que aunque no lo admitan, surgieron a su estela pero, sin lugar a dudas, los llegaron a superar en mi ranking personal. ¿El porqué? Pues porque bajo esa pinta de pringaos de instituto, que anticipaba toda la moda casual, se esconden todas las virtudes de los Smiths, pero acompañadas de un gran sentido del humor y unas letras inteligentes y políticas, que en plena época de reacción thatcheriana y hedonismo vacuo ochentero, se agradece.

Para los que vivieron intensamente esos años, entre tanta chorrera, hombrera, video de la MTV y jevis llorones de mierda, ver a un grupo que hace Pop cojonudo y pegadizo, con guitarras, bajo y batería, que cantan cosas divertidas y comprometidas, y visten como el profe de Literatura de un cole del Opus, tuvo que saber a gloria.

Los Housemartins fueron ese grupo capaz de unir en baile y berridos al pijales de Pacha, al Mod que huye del purismo, y al punki sensible; a la par que cabrear a los sofisticados, jeviatas y facciosos. ¡Bien por ellos!

Algo así solo lo han conseguido los Toy Dolls y ojo cuidado, Ska-P!, quienes a finales de los 90 consiguieron que sus jits los cantaran tanto jóvenes agropecuarios de calimocho, hachís y chirucas, como pseudos skins de sudaderas de cuadritos, tardo-jevorros, pijazos y pasteleros de Alonso Martínez, Bilbao, Moncloa y Argüelles. E incluso abueletes entusiastas de las fiestas patronales y los pasodobles.

Después de esta digresión, poco más que decir me queda. Dentro de su corta pero intensa discografía, si tengo que elegir me quedó con este, que fue su primer disco. Ya hemos hablado del humor y de su compromiso político, tampoco se queda atrás la defensa del orgullo provinciano. Desde este blog, siempre aplaudiremos a aquellos que no renieguen de sus orígenes y ataquen la pedantería y sofisticación propias de las grande Megalópolis como el puñetero Londres. Todo esto, unido a grandiosas melodías Pop y a videos musicales divertidos, donde se entrevé la falta de vergüenza y complejos a la hora de vestir, bailar, hace del ‘London 0- Hull 4’ un disco de obligatoria escucha, por lo menos una vez a la semana, o por lo menos de obligado canto en la ducha una vez a la semana (sip, lector, sabemos fehacientemente que esas son las veces que se ducha de lunes a lunes, y no pasa nada, no lo vamos a criticar, nos parece una actitud responsable y comprometida ante el excesivo y caprichoso gasto que se hace de los recursos naturales de nuestro planeta azul). ‘Take Jesus, take Marx, take hope’, no hay más que decir.

 

 

16. The Art Attacks ‘Outrage & Horror’

 

 

Volvemos de nuevo a la Inglaterra del mágico año ’77.

De todos es sabido que al rebufo de los Pistols, y tras su explosión mediática, surgieron grupos de Punk a lo largo y ancho de la geografía anglosajona. El 99% de ellos son o fueron cojonudos. Nunca en la vida se ha visto una concentración de mal hacer musical y talentazo como en esa puta isla y en ese tiempo.

Se puede decir que cada grupo tenía un algo especial, que lo hacía igual y a la vez diferente del resto de grupos. Los Art Attacks no son una excepción.

Estos londinenses comparten unas cuantas cosas acerca de lo que debe de ser un grupo punkarra: como su nombre indica, pasaron por la escuela de arte, eran más raros que Mugre tomando un cubata, eran bastante chapuceros y amateurs, y gozaban de un saludable y bizarro sentido del humor. Todo esto hacía que no se tomasen muy en serio a sí mismos y, por lo tanto, que su vida musical fuese muy breve. Apenas un año. Por lo tanto, no es de extrañar que nos dejaran una muy limitada discografía que al final, con el paso de los años y su conversión en oscuras leyendas del 77, fuese recuperada por Overground Records, cogiendo cualquier cosa que encontrarán por ahí para hacer hueco y que quedará una recopilación de greatest jits apañada. Para el estudioso y el purista del ROCK esto será una mierda y una tomadura de pelo, pero a un tío tan inclinado y proclive a la chapuza como yo, este disco poco menos que es mana caído del cielo, una maravilla para mis castigadas orejas llenas de cera. Así nos encontramos sus maravillosos temones ‘I´m a Dalek’, ‘Neutron Bomb‘, ‘Punk Rock Stars’ y ‘Rat City’, que constituyeron sus dos singles y la fantabulosa ‘Arabs In Arrads’, una de las mejores canciones que se han grabado nunca jamás, y que salía en el mítico recopilatorio Streets que juntaba a lo más granado del panorama independiente punkil. También incluye el genial ‘Take Your Brain Out For a Walk’ de los Tagmemics, herederos directos de los AA.

Ya solo con esto es para darle el sobresaliente al disco, aunque se quedaría un tanto exiguo. Así que los de Overground nos han metido unos cuantos cortes en directo en el Vortex, donde nuestro amigos fueron una de las bandas protagonistas del LP que recopilaba a unas cuantas bandas que por tan mítica sala pasaron. Aquí se añaden unas cuantas tonadillas más que harán las delicias del buen degustador de Punk en estado puro. Baja calidad de sonido, errores a tutiplén, gente pegando berridos, vamos ya, una maravilla, una verdadera delicia, ¡¡¡qué demonios!!!! Avisados están, si les gusta el Punk este disco les encantará. Si se creen que les gusta el Punk pero aún no se han enterado que en realidad les gusta es el AOR, el jevy y demás basura pretenciosa y aburrida, no pierdan su asqueroso tiempo con este disco. Sigan malgastando su anodina vida con morralla tal como Motorhead, el Combat Rock o Dr. Feelgod. Mientras, los rarunos, los misántropos, los anti guays seguiremos pasándolo bomba y riendo como hienas con nuestros amigos los Ataques del Arte.

Pdt. No he soltado ningún absurdo chiste, ni absurda comparación con el afamado programa de Antena 3 que tanto influyó en el amor por las artes de toda una generación. La Facultad de Bellas Artes de la Complu y los honrados camareros de su bar saludan agradecidos.

 

 

Continuará…

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