Los 50 mejores discos (VI).

Antes de la despedida estival, no podemos si no que prestaros unas cuantas memorias de lo ajeno que hemos rescatado de lo profundo del machacado intelecto de su seguro redactor, Demi, aka Ravishing Punk. Si no saben leer, entre líneas o entre piernas, al menos pulsen el interruptor de su aparato reproductor predilecto.

 

25. Toy Dolls ‘Bared Face Cheek’

 

 

¡¡Ay los Toy Dolls, que cariño les tengo!!! Les tengo muy olvidados, pero como les quiero. Que momentos y que recuerdos me han hecho vivir. Mi primer concierto fue uno de ellos. Fui solo, sin un chavo y volví pronto a casa, y aún así me lo pase de puta madre. La bendita ilusión que te da la juventud, donde todo te parece nuevo y excitante, no como el puretismo que atravieso, asociado a ser un vinagres resabiado. Hoy en día sería incapaz de ir solo y no te digo ya sin un duro a un concierto. Joder seré más sabio pero no sé si compensa. En cualquier caso, que cariño les tengo y como para no tenérselo. Los Toy Dolls, el grupo Punk guiri que es emblema en mi pueblo riojano, y me imagino que en buena parte de los pueblos de la península, desde la árida y monótona meseta castellana, hasta los escarpados y deshabitados montes de Cantabria. A los Toy Dolls les quiere todo el mundo, y eso también lo saben los promotores. Miles de anécdotas podría contar de campestres, etílicas y químicas excursiones de miembros de la comunidad punkil de Haro a pueblos remotos de Burgos o La Rioja para ver a Olga y sus dos secuaces (fuesen quienes fuesen). Recuerdos de conciertos petados hasta la bandera, siendo un grupo que gusta a todo el mundo, desde el jevi greñas virtuoso hasta el refinado Mod, pasando por el grueso de su público, el buen agropecuario de calimocho, botas y cutre-cresta.

Yo no iba a ser menos, me encantan los Toy Dolls, aunque les tengo un tanto abandonados. Hace casi 20 años que no voy a verlos (joder, que viejo soy). Alguna oportunidad he tenido, pero de un tiempo a esta parte, los conciertos multitudinarios y los macrofestivales me dan una pereza que te cagas. Bueno, eso no me gustaba ni cuando era joven. Es lo que tienen ser un asocial.

En fin, el disco elegido es lo de menos, podría poner cualquiera. Todos son iguales y todos son buenos. Bare Faced Cheek es el elegido porque fue el primero que tuve de ellos. Me la grabo mi buen amigo jarrero Dani en una cutre cinta de la época junto a canciones sueltas de la Polla Records. Aún la conservo. Tan abandonados no los tengo, después de todo.

Del disco, pues ya sabéis, gran portada que reune de la irreverencia, la falta de sentido del ridículo y el sentido del humor que siempre debe de acompañar al buen Punk. Su contenido, pues lo mismo hecho música. De su historia tampoco voy a decir nada, creo que es suficientemente conocida por todo hijo de vecino al que le guste, aunque solo sea un poquito, el Punk.

Creo que aún no he dicho el mucho cariño que les tengo a los Toy Dolls. De hecho, prometo no tenerles tan abandonados. Si mis amigos de Haro leen esto, que lo dudo, me comprometo a ir a la Rioja o a Vitoria, si por allí se pasan, a verles y a tomar un buen calimocho a su salud.

 

 

24. The Slits ‘Bootleg’

 

 

Las rajitas no necesitan presentación y menos en los tiempos que corren, en los que por fin, se han puesto de moda y están siendo justamente reivindicadas por lo que fueron: unas pioneras. Y lo mejor, lo fueron sin pretenderlo, sin darle importancia. Las Slits no pretendieron ser un grupo de chicas, pero lo fueron, el primero de Punk. Lucharon contracorriente y superaron prejuicios a base de corazón, valentía, talento y originalidad, pero también, todo hay que decirlo, por cabezonería, una actitud pueril y vanidosa, y aprovechamiento de una moda en la que encajaron como guante de seda, para luego ir dando bandazos en ese cajón de sastre que fue el Post-Punk.

Sin las Slits es difícil concebir las Raincoats, las Rrrriootss Girls, o el normalizar la presencia de una mujer en un escenario. Es cierto, antes de las Slits ya existían grupos de tías. Pero todos sabemos que eran grupos edulcorados, dirigidos y manipulados por fríos hombres de negocios que, o bien buscaban explotar una cara bonita o una asombrosa voz. Incluso las más atrevidas, no dejaban de encajar en los tan manidos y asquerosos roles de género. Habrá quien diga que las Runaways ya lo hicieron. Y no podrá estar más equivocado. Por mucha pseudo-lascivia y pose rockera que pusieran, las californianas no dejaron de ser un invento ideado por la calenturienta mente de ese asqueroso personaje que responde al nombre de Kim Fowley.

 

23. London ‘Animal Games’

 

 

Como tantas cosas buenas de la vida, a nuestros protagonistas les conocí por esas brillantes casualidades que te hacen convencerte de la existencia del destino. Agárrense los cinturones que el abuelo cebolleta va a contar batallitas……

Allá por la década de los 90, cerca del Parque Calero, vivía un amiguete que tenía un defecto muy acusado: saltar de moda a moda del andregraun sin ningún criterio. Eso sí, el tío era majo de pelotas, y abierto. Así, cuando estaba a punto de efectuar su muda de piel de rapero a punki agro, se me presentó un día por la calle y claro, nos hicimos amigos, ya que el punkismo no predominaba mucho que digamos por mi barrio.

El caso es que el hombre era sociable y dinámico, un buen relaciones públicas, en definitiva. Le dio por hacer un fanzine y una distribuidora de discos, y gracias a ello estaba completamente al tanto de la actualidad punkil, alternativa y agro de nuestro Estado Opresor. Pero claro, era el momento en que Bad Religion ya empezaban a pegar fuerte, y Green Day estaban a punto de dar el campanazo. Mi amigo se compró un monopatín, se puso unos pantalones cagaos para enseñar calzones y empezó a pasar olímpicamente del Punk clásico. Aquello me vino de perillas, pues se carteaba con un tipo del País Vasco de amplia, y añado, exquisita cultura punkil que le mandó la clásica cinta recopilatoria llena de grupos punkis ingleses. Como a éste ya se la sudaba olímpicamente, y solo pensaba en Rancids, Pennywises y demás morralla californiana, me regaló la cinta. ¡¡Que bendición!! Gracias a ello escuché por primera vez a Expelled, a PVC2, a los primeros Skrewdriver y, como habrán supuesto, a London.

Fue amor a la primera escucha.

London es otro de tantos grupos que pasaron sin pena ni gloria de modo fugaz durante la breve explosión comercial y mediática del Punk.

Que eligiesen un nombre tan del montón creo que ha ayudado. Imaginaos que llega un grupo de Punk de la recia raza ibérica y se llama Madrid. ¡¡No me jodas!!! Eso suena a la banda de acompañamiento de Ramoncín o a compañeros de farra del ínclito Joaquín Sabina. El nombre del LP tampoco acompaña demasiado: Juegos animales. Ahora parece que los Obús, Barón Rojo o cualquier cacota jevorra cetrina se ha unido a la fiesta. Pero es que además la portada es un tanto fea, de dibujante de cómics cutre del Pulgarcito.

Estos son los condicionantes que les podemos achacar, pero oiga, por otra parte, London fichó prontamente por una multinacional, RCA, pertenecieron a la primera oleada del Punk londinense, la chirriada de grupos que salieron tras los Pistols (indiscutibles líderes y pioneros), Clash y Damned, y les montaron una gira nacional junto con los Stranglers, uno de los grupos más queridos por la punkarrada y más allá.

Sin embargo, London no alcanzó la gloria, entre otras cosas porque como reza el tópico punkil, se separaron de forma precipitada, dejando una existencia fugaz.

Ahora, antes de hacerlo, dejaron como testamento uno de los mejores y perfectos (nunca se debe utilizar esta palabra para hablar de Punk) discos que hayan escuchado mis embrutecidas orejas. Un disco del que no se pueden quejar los puristas, los rockeros y los abanderados de la profesionalidad y respetabilidad en el Punk. Esta tocado y producido de chapero padre.

Esto suele ser un defecto cuando hablamos de Punk. Muchos discos actuales me parecen mierda infecta por la limpieza y la sobreproducción, defectos presentes hasta en bandas maqueteras. Sin embargo, aquí no se nota porque el disco sigue teniendo la rabia, la frustración y la intensidad que debe tener todo disco Punk, a la par que buenas melodías y estribillos coreables, sobre todo si se chocan jarras de cerveza. El disco representa a través de sus letras y su música esos tiempos, llenos de rabia, frustración y mala leche, que encajan perfectamente con los míos.

Todas las canciones son una maravilla, desde las más pausadas como ‘Animal Games’ o ‘Summer of Love’ hasta las más aceleradas como ‘Goood Loookin Girls’ o ‘Out on the Skids’. Incluso la versión del ‘Friday on My Mind’, de los Easybeats no desentona.

El único defecto: no incluir ‘Handcuffled’. Temazo punkarra donde los haya.

Dicho esto, volvemos a la pregunta del principio, siendo tan bueno el disco no me terminaba de encajar que se separasen tan pronto. Quizás con perseverancia hubiesen podido alcanzar el status de unos Damned o XTC o, por lo menos, de los Lurkers o 999. Tuve la oportunidad de salir de dudas al preguntar al mismo Riff Regan (el voceras de la banda) gracias al fanzine Pogo in Togo. Creo que se fue por la tangente, viniendo a decir que le interesaban otras cosas y tal, que no se acordaba bien, aunque se le notaba resquemor contra la disquera en otra pregunta que le hizo Alfredo, infatigable compañero de batallas y jefe espiritual de este, su blog amigo. Al final Riff terminó de guionista de la BBC, por lo que inferimos que mal no le fue, y que debe de hacer gala del famoso humor británico.

El caso es que London volvieron a juntarse y pudimos traerles por aquí a darse un garbeo y tocar en el Burli. Dieron un concierto magnífico en el que cantamos y danzamos como gorilas embrutecidos. Allí ya pude chapurrear esta y otras mil preguntas que tuvieron a bien contestar Riff y el resto, tipos majos de cojones, al tiempo que pacientes con mi pesadez y mi torpe inglés. Contestaron a todas menos a una. Pregunta que yo no paraba de repetir, y a la que ellos siempre contestaban: “yes, John Moss played in the best three bands: Clash, Damned and London” jajajajaja.

Se les olvidó decir que también tocó en Culture Club, y es que por ahí iba todo el rato mi pregunta, -¿Cómo era eso de ser amigo de un tío que salió en el Equipo A y que además le rompió el corazón a Boy George?-.

Ni que decir tiene que la respuesta continuó siendo: Clash, Damned y London.

Yo me marqué un Mariñas, y ellos un Rajoy de manual.

 

 

¡¡¡¡Temazo!!!!!!

 

 

¡¡¡Que grandes Culture Club y el Equipo A!!!

 

22. The Radiators ‘TV Tube Heart’

 

 

También conocidos como Radiators From The Space, fueron el grupo irlandés más característico de la primera oleada del Punk (sí, ya sé que Boomtown Rats también son irlandeses, pero me niego a catalogarlos como Punk).

Suele ser habitual su presencia en los libros de Punk porque durante uno de sus conciertos murió apuñalado un chaval. De hecho, este incidente y el tan manido de la chica que perdió el ojo en el 100 Club por culpa de Sid Vicous, salen a relucir en cualquier libro que te vaya a hablar de la controvertida relación entre el Punk y la violencia. Sin embargo, en el plano estrictamente musical han pasado un tanto desapercibidos, y eso que su primer, y comentado aquí, primer LP fue publicado en la dura y cruel Españistán de los 70, ademas de ser la primera referencia Punk del afamado sello independiente Chiswick.

Ni yo mismo, obseso del primer Punk de las islas, les he hecho mucho caso, hasta que un buen día de hace ya algunos años, con bonanza económica y tiempo agradable, salí a dar un paseo con la sana intención de comprar discos. En una tienda céntrica me tope con el disco en cuestión, en versión española, con sus títulos traducidos y todo. Entonces me planteé el porqué nunca me había interesado por estos chavales de Dublín. La verdad es que el hecho de que se les asocie a menudo al Pub Rock, me tiraba un poco para atrás, pero esta vez estaba decidido a arriesgarme. Así como muchas veces esta manía de comprar discos sin antes escucharlos me sale mal, esta vez lo clavé. Resultó ser un disco cojonudamente Punk. Sí, con algunos dejes pub-roquistas, pero de lo bueno que tiene, la energía y la contundencia, sin nada del rollo monótono y plomizo que caracteriza a mucho del Pub Rock (ojo, no todo), es decir, la versión blanca, descafeinada y roquerilla del R&B.

Por lo demás, Punk y más Punk con auténticas genialidades como ‘Sunday World’, ‘Prison Bars’, ‘Enemies’ o ‘Vacilando en el Ritz’ (mola la traducción de ‘Blitzin’ at the Ritz’), por citar las que me vienen a la mente ahora mismo.

Así que nada, este breve homenaje a este gran disco sirve para recordar lo mucho que mola vacilar cuando se acierta al comprar. ¡¡¡¡Maldita competitividad capitalista!!!!!

 

 

21. Action Pact ‘Singles 81-84’

 

 

Ahora le toca el turno a una de mis grandes debilidades. Uno de los grupos más fascinantes y adictivos que la cultura popular nos ha dado.

En mi caso mi cuelgue por Action Pact no solo viene por la parte musical, que sin lugar a dudas es la más importante. A ello hay que unir una personalidad original del grupo, con su exótica y guapérrima cantante, unas pintas a medio camino entre el punkarrismo convencional y la maravillosa extravagancia. También que uno de ellos se parece a mi amigo Kamen, y cierta oscuridad y falta de información respecto a la banda, incluso en estos tiempos de sobredosis de noticias y datos. Como muestra un botón: solo hay un videoclip de ellos en el yutuf, nada de directos, ni conciertos grabados. Todos estos factores reunidos y unidos a su fantabulosa música los convierten en uno de los grupos que más suenan en el destartalado cerebro de quien esto escribe.

Así que la edición en riguroso bilingüismo de la recopilación de singles de la breve, pero magnífica, carrera de Action Pact por el fantástico sello VOMITOPUNKROCK RECORDS, fue recogida con algarabía por los fieles a la banda, y de obligada inclusión es esta lista.

Pertenecientes a la tercera oleada del Punk británico, sip. La de Exploited, las crestazas y las chupas claveteadas, Action Pact es fruto de las maquinaciones de dos currelas de la construcción Des y Kim, a los que se unió a la voz George, dando lugar a un gran cocktail de originalidad punkil. Lejos de conformarse con seguir el camino de Vice Squad, su música combina bien medios tiempos oscuros y cucarachoides con el punkarrismo más visceral, a los que hay que unir la fascinante, original y hipnotizadora voz de George, conformando para mí, el mejor grupo de lo que se ha venido en llamar UK82. Y mira que el listón esta alto porque de todos es sabido la cantidad de grupazos que salieron en esas coordenadas temporales y espaciales.

En este glorioso disco vamos disfrutantdo uno tras otros de los numerosos jitazos de la banda, empezando por ‘London Bouncers’, pasando por ‘People’, ‘Sixties Fliz’, ‘Suss of the Swiss’ y terminando con la gran versión del ‘Rockaway Beach’ ramoniano junto a Steve Drewett, de los también grandísimos Newtown Neurotics.

Y nada más, disfruten de lo escuchado, si no de lo leído, y ya saben, si ustedes consiguen información, no duden en compartirla con este humilde punki.

 

 

Continuará…

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