Sé Lo Que Hicisteis El Último Concierto. Invierno 2017-2018.

Este invierno en Madrid ha sido algo escaso, por no decir desastroso, en lo que se refiere a conciertos de Punk. Vamos, una mierda comparado con los conciertazos que tuvimos en otoño por aquí. Pero aun así ha habido cosas interesantes. Aunque fijaos que la mitad de las reseñas son aún de otoño…

Vamos a repasarlo telegráficamente.

Zanussi + Grabba Grabba Tape. 28 noviembre 2017. Wharf 73.

El esperado regreso de GGT se quedó un poco en una anécdota puntual. El dúo nos ofreció un show rico en los sonidos más edulcorados que desarrollaron al final de su trayectoria, vamos: más Daft Punk y más Pop y menos transgresores y agresivos, aunque igualmente degustables. La falta de fondo físico hizo que parasen más entre canciones que lo que duraban los temas. Y eso en un directo nunca es lo más óptimo.

También paraban mucho y duraban poquito los temas de los míticos valencianos Zanussi, que nos volaron la cabeza con su Hard Core Grind Crust hiperbestia de primera calidad. Y digo que nos volaron las cabeza, pero solo durante las canciones porque las paradas para que descansase el batería y los discursos buenrollistas fueron un poco decepcionantes. Entiendo que hay muchos grupos del rollo que llevan esa actitud tan positiva, pero no sé, a mí me gustan mucho más los grupos que no dan las gracias y que van directos a la yugular. Además el público tampoco acompañó, ya que un pequeño conato de pogo fue sofocado y lo que se preveía un concierto de mil piruetas y saltos mortales, quedo reducido a estar cruzados de brazos cabeceando al ritmo las canciones.

Massicot. 1 diciembre 2017. La Faena II.

Este trío de suizas convencieron a prácticamente todo el público que abarrotó la sala para verlas. La bajista tocaba una guitarra de esas de niño de primera comunión con solo tres cuerdas, la guitarrista hizo un despliegue astronómico de pedales y efectos y la batería, minimalista ella, se mostró imaginativa hasta más no poder.

Nos ofrecieron una buena ración de su Art Punk a medio camino entre lo naif y lo marciano. Y es que realmente consiguieron sacar a sus instrumentos unos sonidos de otra galaxia. Posiblemente la banda con más recursos que haya visto en directo. Una delicia para los oídos y la mente. Matemáticas a ritmo de morse. Eso sí, si hubiesen tocado menos, hubiese sido mejor. Qué manía tienen los grupos con eternizarse en el escenario.

 

 

Neura. 7 diciembre. Wharf 73.

Estos jóvenes asturianos nos dieron una buena lección de Punk y actitud ante un público propio bastante entregado. Un soplo de aire fresco en un panorama nacional en el que escasean grupos de Punk de verdad. Mientras la mayoría se vuelca en el Powerpop o el Hard Core, grupos como estos mantienen viva la llama del Punk. Lo mejor, la voz de rata del cantante.

Muerte O Matute + Uralita. 16 de diciembre. Wharf 73.

Con el disco prácticamente vendido (solo son 100 copias, que no se flipe nadie) MOM por fin se dignaron a presentarlo en lo que se anunció como “gira de despedida” y fue el único concierto del grupo hasta la fecha, y según parece también el último.

Los tíos (casi todos) son buenos músicos (de hecho alguno toca en orquestas y tal), pero supongo que por separado, ya que, todos juntos, son un desastre. La parte buena: el teclista, una actitud de estrellas del rock, un cantante sobreactuado sin sentido del ridículo (aunque un poco nervioso) y un despropósito tras otro. La parte mala: demasiado regusto por el Rock en algunos temas y por la charanga en otros. Spinal Tap en castizo.

Los Uralita, que vinieron desde Granada para telonear a la banda madrileña, me recordaron bastante al rollo que llevábamos Webelos. Punk crudo, muy a lo Desechables, disfraces y falta de pericia musical. Creo que hay madera, pero les faltó actitud y mala leche. Si se soltasen un poco más y se creyesen invencibles (como hacíamos nosotros, ejem), ganarían bastante.

 

 

Bogan + Raw Paw + Chill. 3 de febrero. Funhouse.

Igual no debería comentar este concierto aquí, ya que el único grupo Punk que tocó fueron las Raw Paw. Me gusta el nuevo rollo que le dan a sus temas y que metan cada vez más letras en castellano. Más rabia, más rápido, mola. Más Punk, menos Power Pop RNR.

Llegamos al final de la actuación de Chill (la banda que petó la sala en su debut) que abrieron la noche. Y la verdad es que lo poco que vimos me horrorizó al máximo. Evidentemente no es mi rollo. Ni el Glam ni el rock sentetero ni ninguno de sus usos y abusos.

Bogan, desde Francia, llegaron, como no, con chandal (todos los franceses que vienen, menos Frustration, son así). Cuando escuché una canción de su Bandcamp me fliparon bastante. La voz de la cantante es increíble y sonaban muy bien y mucho a Sado Nation (cuando canta ella, claro). Cuando escuché el segundo tema, me parecieron una mierda de Rock Glam infumable. Aun así, no había nada que hacer y decidí darles una oportunidad en directo. Me tuve que salir antes de que acabase. Posiblemente el concierto más aburrido que haya visto en años.

Miscalculations. 17 de febrero. Funhouse.

Realmente no sé quién montó este concierto, pero se lució escogiendo teloneros. No es que sea obligatorio que los teloneros sean del mismo rollo, pero es que no tenían nada que ver. Unos tal Veronica Deluxe, el nombre creo que lo dice todo. Terrible es poco.

Los ingleses ofrecieron un show enérgico, cortito, como debe ser y centrado en su último LP, que es más melódico, más Pop y menos agresivo que lo anterior. Pero aun así, tocaron fuerte y rápido y sin los coros femeninos del disco, por supuesto. Me gusta más su anterior etapa, aunque sea una copia descarada de The Vicious, pero en directo me convencieron bastante. Más que Rotten Minds, que nos visitaron en otoño y que llevan también un rollo muy The Vicious pero que no tocaron con tanta energía. Una lástima que no viniese prácticamente nadie al concierto. Es lo que tiene que no toque un grupo de moda, ni lo monte fulanito…

Sextile. 24 de febrero. Wurlitzer Ballroom.

Grupo que empieza a petarlo fuerte, pero aún no tanto como para tocar en una sala más grande. De hecho el aforo no se completó. Estos californianos practican una especie de Post Punk crudo, con ramalazos de RNR. No inventan nada nuevo pero sí que logran cierta originalidad combinando elementos. Coge un poco de Front 242, un poco de los Cramps, un poco de Sigue Sigue Sputnik, mézclalo todo en la batidora y añade encima una cucharadita de Love and Rockets espolvoreados. Muchas influencias ochenteras entre las que no falta la pasión por el sintetizador, pero sin olvidar las guitarras. Me convencieron bastante para parecer estéticamente un grupo prefabricado a lo Back Street Boys. Son tres guaperas rubios (que parecen hermanos y modelos) idénticos a los BROS y una chica a la batería. Buen concierto. No me compré los discos, eso sí, porque me niego a pagar 20 euros por cada uno, en un concierto además.

 

 

Snor + Mínima + ROBO. 10 de marzo. Trashcan.

Tres grupos de tralla Punk a toda pastilla. Buen cartel. Correctos los ROBO. Enérgicos y al grano, como siempre. Lástima que el sonido fuese algo bajo.

Mínima igual, sonido bajo. Y con estos estilos la verdad es que no se disfruta igual. Me gustó bastante la primera canción cuando la oí la primera vez. La segunda también. La tercera algo menos. La cuarta menos… No sé, me parecía que tocaban la misma canción todo el rato. No acabé de conectar. Aunque hay que reconocer que los de Barcelona le echaban ganas y sonaban potentes (pero a ese volumen no es lo mismo…)

Snor, desde Suecia, fueron los que más me gustaron y me convencieron hasta el punto de pillarme el 7”. Hard Core simple, sin cambios de ritmo gratuitos/estúpidos y con una voz femenina que mola. Pero, por desgracia, además del sonido bajito (más incluso que los anteriores), ellos tuvieron la desgracia de sonar encima a culo. La batería sonaba a caja de zapatos, en serio. Una putada.

 

 

Mágnetico Grupo Robot. 10 de marzo. Wurlitzer Ballroom.

Trío vasco bastante divertido el que nos visitó en marzo. Hice doblete ese día y me perdí a Casa Dragón. A los que no me perdí fue a Black Islands (infumables para mi oído).

MGB son tres locos, vestidos con monos y con cascos extraterrestres que practican un Punk robótico y raruno muy resultón. Convencieron bastante en un show cortito como dios manda. Mezcla a Devo con Polisics con Le Shok y con Negu Gorriak y ahí lo tienes. Las partes rapeadas en euskera fue lo que menos me gustó. El resto muy divertido y maravilloso.

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