Artículos/Especiales

Comprenda el Punk en 55 minutos.

Hay gente que vive ansiosa por el deseo de tener información, sin llegar a saberse muy bien porqué. ¿Qué clase de experiencia o poder esperan atesorar con ella?¿Es por una curiosidad insana que no conoce fin?¿Tal vez por exceso de ocio y falta de amigos?¿O quizá por huir de una vida absurda y vacía? No respondan, no tiene importancia. Todos son motivos despreciables. Lo que es un hecho irrefutable es que continuamente hay en el mundo alguien que reflexiona acerca de lo que es el Punk. A veces, incluso varias cabezas o entes, simultáneamente. Por remota y alejada de la civilización que se encuentre, esa persona rechaza disfrutar de su presumible edén particular y la voluntad de saber le conduce a la más trágica locura. Y después al Yahoo Respuestas. Si no me creen, ahí tienen la red para cerciorarse de que no les miento.

Pues bien, hoy por fin hemos venido a repartir un poco de ese conocimiento completamente inútil que tan de moda esta entre el ciber-público de click fácil que surca las redes. -¿Inútil por qué?- preguntaréis llenos de suspicacía. Pues porque es tan real como impreciso. Es cierto que aportará un poco más de luz a vuestras mentes saturadas de dudas, pero jamás llegará al fondo de la cuestión. Abrirá el debate, pero sin daros respuestas definitivas, porque, como siempre, la única respuesta válida esta en vuestro interior. Hoy, vamos a diseccionar el interior del cortex cerebral de un joven (o no tanto) punk ibérico. Las confusas ideas y valores que le hicieron célebre entre los tertulianos más pretenciosos de hace un par de décadas, cuando el Interviú, Tiempo o publicaciones de similar rigor periodístico, analizaban, entre preocupados y tendenciosos, las llamadas tribus urbanas. Ponemos a vuestro alcance ese totum revolutum ideológico que circula alborotado, justo entre la cresta y un collar canino comprado en unos grandes almacenes. Y para ello, no nos serviremos de un tedioso documental, como pudiera hacer creer el ambiguo título de este artículo, si no de un disco. Si, eso que los jovenes solían poner antaño, en sus aparatos reproductores (de musica) y escuchaban insistentemente, ante la desesperación de sus cándidos progenitores, durante el tiempo en que deberían estar reconduciendo sus labores al forjado de un futuro próspero y acaudalado.

Otro título alternativo podría haber sido “La Historia del Punk ibérico en 28 canciones” pero suena ya bastante trillado, ¿no? Lo que nos ocupa es un tremendo recopilatorio con el que muchos hemos crecido, y que ya va siendo hora de reivindicar, antes que el revival de los insulsos años 90 se eche sobre todos nosotros (si es que no ha caido ya, con tanta banda de sonidos pseudo-grunges y riot-grrrl tristón). Por descontado, si eres de esos modernos consumidos que desprecian el Punk Ibérico, ya puedes pudrirte entre caras de oler caca, y frenar ipso-facto la lectura de este articulo.

Muchos años atrás cayó en mis manos el volumen 3, del Busca En La Basura (Punk Ibérico ’80-’83), cuya historia podéis leerla aquí de mano de sus creadores, el programa de radio zaragozano Busca En La Basura. La memoria es caprichosa, pero afirmaría casi con toda seguridad que lo adquirí en alguno de esos puestos dominicales de la plaza de Tirso de Molina a finales de los citados noventa. En alguno de esos mismos puestos que hoy siguen resistiendo heroicamente pese al empeño de la autoridad local en hacerles comer flores, cercándoles con modernos y afeados puestos de venta de plantas. Lo único seguro es que hoy está perdido en alguna caja, rodeado de muchas otras compañeras de lucha casettes, a muchos kilómetros de mi. Lo que más llama la atención de este recopilatorio, aparte de ser un gran catálogo de lo mejor y más granado del Punk español de aquella época dorada, es que se juntaron todos, o prácticamente todos, los clichés que podrías leer en uno de esos artículos asusta-viejas publicados sobre el Punk y sus acólitos en un dominical cualquiera de El País o el ABC. Entiendo que no hubo una intención premeditada por parte de los compiladores -líbreme Dios de insinuar lo contrario-, pero uno no puede apartar de su mente la imagen de la dichosa cinta dando vueltas y vueltas en el magnetófono de alguna redacción ambientada con aroma a tabaco y café, y a un torturado becario desbordando sensacionalismo con su Olivetti echando humo. En definitiva, si hay una fuente de información (¿o inspiración?) que pudiese haber desatado la imaginación calenturienta de todos esos plumillas de medio pelo, fue esta cinta.

Pajas mentales aparte, la conclusión de toda la información cruzada que aporta este documento sonoro, para quién se pare a analizar, es que es difícil sacar conclusiones. Definir un movimiento que ha sido tan adulterado desde sus orígenes, que ha ido mutando tanto en corrientes interesantes como en horrorosos subproductos, y que se ha convertido en un cajón donde cabe todo lo que uno quiera meter es, a estas alturas, aburrido y estéril, como decíamos antes. Y como definir es acotar, por extensión, muy poco Punk. Pero no divaguemos más y pasemos a estudiar, una por una y por puro entretenimiento, esas canciones y lo de cierto que se puede sacar de ellas. Y cómo de alguna exótica manera, muchas de ellas también moldearon a parte de la escena Punk de este país durante los años posteriores a su edición original.

 

 

Toreros After Ole – Chicos de la Calle
El comienzo del recopilatorio no podría ser más elocuente. El primer corte es la perfecta desesperación porque entiendas que el Punk es urbano y callejero. Agónicos gritos que exaltan la figura de esos icónicos kinkis ochenteros, fascinantes héroes de la pantalla para unos, y reales malnacidos para sus conciudadanos. Los testimonios relatan que en aquellos años el punk promedio era más un bicho raro, que un delincuente habitual, aunque de todo hubiese en la viña del Señor. Sinceramente yo no apostaría porque esta canción fuese la banda sonora en los radiocasettes de los Seat 124 que recorrían los extrarradios de las grandes ciudades. El Rock nacional y la Rumbita canalla se repartian toda la tostada, y no había más. Y por cierto, que los Toreros también sabían bastante de tocar palmas.

La Broma de Ssatan – Vete a morir al Salvador
La denuncia de conflictos bélicos internacionales (desde la distancia) es un clásico en la temática de las bandas Punk, como todo Dios sabe. Sin embargo, la guerra civil salvadoreña no es una cuestión muy tratada precisamente. No al menos entre las bandas ibéricas, que les dio más por volcarse con la Revolución Sandinista de Nicaragua, la cual se conmemoró con un célebre festival Punk en el año 1986, cuya grabación quedó inmortalizada para la posteridad. Más allá de nuestras fronteras tampoco conozco otra banda que le haya dedicado unas letras, a excepción de Insane. Un punto, por tanto, a favor de la originalidad de la banda madrileña. Aunque más que contar algo sobre el conflicto en sí, y los tejemanejes norteamericanos, era presentada como el idílico destino donde encontrar una muerte trágica y violenta como respuesta a una vida insulsa e inmerecida. Mucha amargura en vena. Todo ello ambientado con sonidos de fusiles y sentencia lapidaria incluida, al final. Al menos, seguro que a más de alguna mente inquieta le dio por buscar la localización de este país en el mapamundi, e incluso enterarse qué estaba pasando allí.

Último Resorte – Violencia
Es difícil encontrar a alguien involucrado en el Punk, que desconozca la violencia en cualquiera de sus formas. Sin embargo, la risa demente de Silvia no parece hablar esta vez de quitarse la cadena de la cintura y ondearla al viento entre la multitud. La ambigüedad de la letra señala de una forma poética los habituales conflictos familiares que provocan el ser un elemento díscolo e intratable que se enfrenta sin cuartel a la autoridad progenitora dominante. Y yo me pregunto -¿Quién puede resistirse a la violencia que provoca un cambio de generación?¿Puede haber algo más bello y necesario para un adolescente cualquiera?-. Este es un tema que afecta a todo joven que sea capaz de levantarse del sofá y apagar la máquina de turno que le tenga alienado, por tanto, un himno de interés nacional más allá del Punk.

Eskorbuto – Enterrado Vivo
Muchos han intentado copiarlos, pero su humor negro, repleto de guiños a lo macabro, y reflejo de la angustia vital que padecían, no es fácil de repetir bajo cualquier circunstancia. La naturalidad con que convierten lo grotesco en entretenimiento, tampoco. Hay que mamar mucha sobredosis de margen izquierda, y tener buenos referentes, para que la mente se desarrolle hasta ese nivel. Me cuesta creer que, aunque tengan una valoración general positiva por parte de la parroquia Punk, se haya llegado a asimilar toda la fuerza literaria que llegaron a producir. Toda la temática “fantástica”, así como el cine de Terror, de serie B, Z o la letra que más os guste, aunque no sea algo inherente al Punk, ha inspirado tantas composiciones que se puede asociar a cualquier otra subcultura urbana cualquiera, sin ningún complejo. Iremos viendo más a lo largo de este concienzudo análisis musical.

Siniestro Total – Mario
Situaciones delirantes a ritmo espasmódico. Eso era esta banda antes de convertirse en la mejor orquesta posible para animar jubilados en las fiestas de tu pueblo. ¿Qué psicólogo no definiría a un pre-punk como un inquieto mocoso con severos trastornos mentales, y comportamientos maníacos, capaz de alterar al padre más templado? Años después, ese niño se convertirá en el Serafín de Espassmódicos, o en el Felipe de las Vulpess. Yo, al menos, lo veo claro y cristalino. De acuerdo, hoy día, podría convertirse en otra cosa, como un adorador de la religión del Trap o un testigo de Jehová intempestivo, pero nunca un elemento que desearías presentar a tus padres en una reunión familiar. Echo de menos más canciones que hablen contra la familia, como institución, por cierto.

No! – Kaos
Rechazo mutuo contra la sociedad y sensación de marginación. Los guipuzcoanos no pasarán a la historia por la originalidad de esta letra, que viene a ser la enésima expresión juvenil de frustración contra la vida adulta a ritmo machacón. No hay mucho que rascar. Pura queja y desahogo, sin mucho espíritu positivo de cambiar nada en otro pataleo afín al género. Si todas las energías derrochadas en protestas tan efusivas se usaran para crear algo nuevo y realmente alternativo, otro gallo nos cantaría. Cada día hay más gente que aporta cosas a la escena, pero en otros tiempos, y debido a la masificación, sospecho que había más lacras andantes que otra cosa. Es un suponer y no me refiero en concreto a esta banda, ¿eh?

Larsen – Nacido de la pota de un Punk
Uno de mis temas favoritos de siempre. De siempre, desde que lo oí. Es bien cierto que no es fácil encontrar cantos al surrealismo (o a Dada, directamente), ni escenas de fantasía (o pesadilla) en un genero demasiado apegado al realismo social, pero he aquí una buena excepción. De una manera fétida y repulsiva se ilustra el nacimiento del monstruo, entre berridos, gritos guturales y voces disonantes. El poder de la imaginación y la inventiva truculenta es algo que rara vez se elogia en el Punk, y sin duda, desde nuestro punto de vista, lo merece más que la repetición sistemática de eslóganes y panfletos. Una banda que nos merecíamos que hubiera durado un tiempo más.

Vulpess – Me gusta ser una Zorra
La polémica de la época hecha canción, y llevada al escándalo por esos medios de comunicación pusilánimes y alarmistas. Un provocativo ataque a ciertos roles, que hoy se podrían llamar de género, hecho desde el macarrismo y la insolencia. Su estilo pendenciero, sus guiños a la heroína, y el descaro de su proclama, han provocado (y provocarían aun) a todo macho falocéntrico y heteropatriarcal que se mueva en la órbita del Punk, y más allá. A día de hoy, no creo que haya sido asimilado en absoluto la condición relevante que muchas mujeres han representado en el Punk, aunque poco a poco si diría que se van superando esas diferencias en una escena cada vez más comprometida con la lucha feminista. Algo muy recuperable y poco interesante para los medios masivos, no obstante.

Ox-Pow – Manos Arriba
La preocupación y el interés desmedido que las fuerzas de seguridad del Estado han demostrado desde tiempos inmemoriables por los punks y sus quehaceres rutinarios, han dado para miles de letras. De verdad, miles. En realidad la obsesión va contra todo lo diferente y desconocido y es de la sociedad completa, lo que incluye, por supuesto, a la policía. Ox Pow no eran una banda muy típica, ni musical ni líricamente, pero su registro chulesco y vacilón les delata como habitantes de la gran metrópoli, y a su vez, retratan como nadie esas desiguales relaciones entre personas que se mueven en la misma ciudad. Un cliché más, eso si, presente en toda subcultura que se precie.

MG15 – Genocidio
De nuevo, crudeza y furia para reflejar una postura antimilitarista, pero que esta vez dibuja un paisaje apocalíptico que deja mucho menos a la imaginación que otras canciones. Aunque el Punk manifieste un rechazo innato a lo bélico y a la disciplina, lo cierto es que ese escenario de muerte y destrucción es muy similar al idealizado por algunas otras bandas que pregonan violencia sin cuartel contra todo lo que se mueva. Si, estoy pensando en Exploited y gran parte de sus coetáneos. ¿Entonces?¿Estamos por la paz o por la guerra? Ante la duda, el periodista siempre mete a todos en el saco del terror contra el pacífico ciudadano, sin muchos miramientos ni profundización en la materia.

Espasmódicos – Enciendes tu motor
Tengo serias dudas acerca de si esta letra sería bien recibida hoy por la correcta y timorata escena Punk actual. A mi me parece un tema de una visceralidad brutal y un furor descomunal, pero esa pasión por la velocidad, el descontrol y cierto tufo misógino que desprende, si bien era moneda común en la época, han quedado ya más o menos superados. El descontrol juvenil y el abuso del cuerpo como forma de llevar la vida al límite. Un chivo expiatorio indiscutiblemente fácil con el que criminalizar todo un movimiento, a pesar de que no todo lo que hay dentro del Punk lleva ese sello de descontrol y barbarie. Pero… ¿a quién le importa cuando hay que vender periódicos?

Nº634 – Soy un loco anarquista, soy un loco antifascista
El clásico entre los clásicos. Punk y anarquía, el binomio más explotado de la historia del movimiento. Aunque hay bandas que han sabido comunicar cierto ideario libertario con sus letras, es innegable que gran parte de la comunidad Punk ha tomado desde siempre una versión del anarquismo muy sui generis. Puritito nihilismo y destrucción, hablando claro. Y en consecuencia, muchos punks han creido abrazar la Revolución Social desde la individualidad, el esperpento y la vomitona dialéctica. Para mi, un error, pero tampoco es culpa de las bandas, si no de la poca lucidez de quién interpreta esas letras. Esto daría para un largo debate, lo se. Al malogrado Turmix tampoco creo que hubiera que explicarle que hay tantas ideologías dentro del Punk como punks mismos. De lo que no hay duda es que él vivió a su manera su idea de Revolución, y que este tema es un hit como la copa de un pino que se puede corear hasta el síncope.

La Uvi – La Policía
Otra de mis favoritas. Y si, aqui vamos de nuevo. No puede faltar nunca una tonadilla explícita para los cuerpos de seguridad. O varias. O miles. Sencilla, directa y descarnada canción contra esos molestos elementos uniformados que le hacen la vida imposible al punk que solo desea hacer travesuras en paz, y consumir toda la farmacopea que sea capaz de acumular en sus maletas. ¿Se podría hablar de temas más bucólicos y triviales? Desde luego, pero la realidad manda, y por la forma que esta cantada, yo me creo cada frase de esta canción. Si alguien desea escuchar la versión de la policía, de la que no se hacen canciones, ya tienen las primeras páginas de sucesos y las cabeceras de los telediarios.

Paralisis Permanente – Un Dia en Texas
Uno de los temas más anfetamínicos de Benavente y compañia. Violencia, criminalidad y terror, agitados y mezclados con reminiscencias cinematográficas. De nuevo, una pasión por una forma de arte que no saldrá nunca reflejada en ningún artículo sobre lo positivo que tiene el Punk como cultura juvenil. ¿Es característica en exclusiva del Punk? Pues no, claro, pero si influencia para mucha gente que circula en su órbita, y que entrega su capacidad de crear a lo subversivo. Ese talento para agitar cuerpos y mentes que ha brotado de muchos compositores punk no es tan fácil de encontrar en otros géneros. Siempre que excluyamos a los jevys obsesionados con el rol y el Señor de los Anillos, que inquietan un rato largo.

 

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Los Nikis

 

Los Nikis – Ernesto
Demencia homicida sin prejuicios. ¿Quién no ha tenido alguna vez el irrefrenable impulso de arrojar un objeto contundente contra ese pacífico viandante que caminaba distraído bajo nuestra ventana? Esto solo es humor ácido y psicótico que no hace daño a nadie, por favor. Todo un símbolo de inteligencia al servicio de la diversión desenfrenada. Eso si, esta canción la coge un profesional de la salud mental y puede sacar toneladas de cosas censurables para los jovenes. Pero bueno, también las sacan de los videojuegos y ahí siguen en las estanterías de las tiendas. Mención especial para los coros playeros que se oyen de fondo en este tema. Irrepetibles. Muy necesaria la reivindicación del sentido del humor, no nos cansaremos de decirlo.

La Polla Records – Y ahora que?
Uno de los temas más lúcidos del recopilatorio, como no podía ser de otra manera viniendo de quién viene. Contra la estigmatización y la definición burda, lo más acertado siempre es burlarse del enemigo con desprecio. Eso hemos aprendido con los años, y esta podría ser la bonita conclusión para este artículo -no importa lo que digan, nos lo pasamos por los mismos bajos-. Aunque este tema es una diatriba política clara y sobria contra los ocupantes del Parlamento, mi libre interpretación es esa. Por mucho empeño que nadie ponga en echar abajo lo construido, sea desde dentro o desde fuera, el Punk será eterno. Pero las canciones siguen, y el artículo también.

Interterror – Lili Marlen
Otro desesperado canto antimilitarista cargado de acritud. Definitivamente, ¿no esta la guerra hecha para los punks? El misterioso encanto de la II Guerra Mundial, y los totalitarismos sexys, que cautivaron a las primeras generaciones de adolescentes marcados por la Guerra Fría, ha casi desaparecido de las letras actuales. Ya no se hacen tantas canciones que glosen sobre la crueldad las guerras. Supongo que se debe a que todas ocurren muy lejos y los punks de hoy las ven a través de las pantallas de sus dispositivos. Y no es lo mismo. No llega tanto. Ya no se percibe esa amenazante tensión que sobrevolaba a la sociedad en aquellos turbulentos años 80. Tampoco hay himnos a los malvados enemigos de Occidente. Y no será por falta de psicópatas adictos a las decapitaciones selectivas y la autoinmolación fanática. ¿Se estan perdiendo los valores, o es que nos hemos vuelto blandos abandonándonos demasiado al hedonismo?

Decibelios – Botas y Tirantes
Tampoco era de recibo que faltase la representacion skinhead más destacada de aquel momento. Ah, el skinhead, ya saben, ese fiel compañero del punk en comics de Azagra y películas de culto. Otro himno para la juventud descuidada y bullanguera. A estas alturas ya no sé ni lo que pretendía con este artículo, pero a base de oir las mismas canciones una y otra vez, me estan entrando ganas de salir a tomarme algo de alta graduación. Estridencia musical y estribillos coreables más simples que un cubo. Lo que demuestra que tampoco hace falta ser Quevedo, para conseguir levantar a una tropa predispuesta al jolgorio. Si me dieran un euro por cada vez que he oido esta canción coreada por tipos ebrios y sudados, ahora no estaría aqui escribiendo sobre ello. No hay que leer entre líneas para ver aqui un testimonio atemporal de la falta de delicadeza con que se conduce la muchachada en sus noches toledanas.

Kangrena – No queremos
Otros angelitos que nunca rompieron un plato. Chatarra sonora atronando contra la prensa musical. Un tema de descargo. Y es que no solo apesta la prensa convencional en este país. Ese seguís dándole jabón a los más viejos grupos es tan aplicable ayer como hoy, solo hace falta acercarse a un kiosko (¿Cuanto tiempo de vida le quedarán a esos negocios, por cierto?) Por desgracia en estos años que nos ha tocado vivir, tampoco la crítica hacia las publicaciones “especializadas” se prodiga demasiado entre las bandas actuales. Y eso que muchos advenedizos tienen que depender de conocidos y allegados para tener algo de repercusión.

 

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Código Neurótico

 

Codigo Neurótico – Las Malvinas son Pinguinas
En el colmo de rizar el rizo, esta banda de Terrasa mezcla a la indecente Thatcher con el consumo compulsivo de anfetaminas. ¿Puede haber algo más mágico?¿Cabe en una frase lo más miserable del género humano (la guerra, aunque Margaret también) y lo más lúdico? Pues parece que ellos consiguieron desdramatizar el conflicto, a su manera. Al menos para los punks que recibieron esta canción como única fuente de información sobre el choque armado que se produjo entre Argentina y Reino Unido, y que todavía es recurso seguro para los comentaristas deportivos más casposos, en todos y cada uno de los mundiales de fútbol. Aunque esta forma de afrontar una noticia no era lo más habitual si miramos con detenimiento la discografía de la banda, me declaro muy fan del sentido del humor psicodélico que desarrollaron en esta ocasión.

 

Al parecer, a partir de aqui, empiezan temas que son extraídos de maquetas en lugar de sus ediciones oficiales. No es que mejore ni empeore mucho el sonido, la verdad, pero ahí queda como dato puesto que asi lo remarcan los compiladores. Aunque todo el disco es pura maravilla, estas son quizá las canciones que trasmiten más desasosiego vital por su crudeza y rabia.

 

Escorbuto Crónico – La laguna debe morir
Los seminales tinerfeños dedican esta fiera tonada a la ciudad dormitorio de San Cristobal de la Laguna, limítrofe con Sta. Cruz de Tenerife. No creo que fuesen muy populares entre sus vecinos, ni que les recibiesen con aplusos y vitores, pero la libertad de expresión es lo que tiene: no suele caer en gracia a todo el mundo. Esa antipatía ciudadana era algo inherente al Punk en sus origenes. Hoy ya la cosa se ha domesticado un poco bastante, y como propaganda no sirve ni para crear una controversia que avive las ventas de cualquier revista tendenciosa de medio pelo. Esa música Punk como alarma social acerca de lo que no estaba funcionando, ha quedado hoy reducido a una burla de si mismo, en la mayoría de los casos. Temas como estos no son fáciles de repetir.

Cocadictos – Un Porvenir Oscuro
La eterna cuestión de la falta de oportunidades y la caida inminente en el abismo si que no ha pasado de moda ni lo más mínimo. Tampoco desprende pesimismo la canción, que digamos, pero si dibuja un escenario bien poco halagador. Lo mejor es que ya tampoco hace falta ser un paria social para encontrarse en una situación de semi-miseria o de ahogo existencial. Tan solo llegar al mundo, enfrentar la realidad que tienes delante, y fijarse atentamente lo que te permiten agarrar. Quizá sí sea el Punk quién más ha cantado a esa inmundo destino, pero generación tras generación, todo ser sensible que ha pisado este mundo, ha degustado ese festín de mierda fresca en algún momento.

RIP – Antipolítica
Y una vez más la arrastrada clase política en el punto de mira. Y de nuevo el mantra en forma de propuesta subyacente de que si nadie se molestase en ir a votar, quizá se viviría el punto de inflexión necesario para cambiar el sistema. ¿Jovenes utçopicos? Por el momento no lo sabemos, aunque para muchos, aún hoy, sigue siendo una desfachatez el no ir a ejercer el derecho a voto cada cuatro años. Nunca esta de más recordar para lo que sirve tu papeleta. Dicho esto con, más o menos, respeto por todos aquellos sectores del Punk que se levantan un domingo cada cuatro años a dejarse ver en el colegio electoral.

 

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Exterminio

 

Exterminio – Maquina de matar
Un grupo que no ha trascendido demasiado. Eran de Girona, bastante agrestes y muy focalizados en la guerra y sus eventualidades. Como vemos, la generación de los ochenta sufría un verdadero pánico interior ante la posibilidad de un conflicto bélico llamando a su puerta. Supongo que la inminente obligatoriedad de acudir al servicio militar tampoco ayudaba a conciliar el sueño a los muchachos que escribían canciones para sus bandas. Juzgando por las noticias que llegan a diario no deberíamos relajarnos tanto acerca de la posibilidad de ser llamados a filas. La pregunta sería: ¿Volvería a surgir un movimiento de rechazo a las armas como aquel?¿Cuál es la frontera más próxima para salir pitando?

Los Niñatos – El pistolón
Una fábula irreverente sobre un pistolón y todo lo que puede dar de si en situaciones desesperadas. Otro a incluir en la sección de temas de mofa y desvergüenza del recopilatorio. No se puede negar que el sentido del humor y la capacidad inventiva si es algo que no puede faltar en cualquier punk que se precie. ¿Que abundan más el avinagramiento y la obcecación? Cierto, pero lo otro también su lugar. Solo hay que saber encontrarlo, y este disco, con temas como este, te lo pone más fácil.

IV Reich – Derecho a la vida
Desde Zaragoza con toda la cólera almacenada en su interior. Alaridos de agonía por el derecho a vivir. Acabo de tener una visión. ¿Os imagináis a todas esas beatas enfurecidas que se manifiestan en contra del aborto, clamando con esta canción de fondo? Si nadie ha hecho un video para solaz de adictos al Youtube, debería ponerse con ello. A veces tengo mis dudas sobre si el Punk aboga por la vida o la muerte, a la vista de tanto joven malogrado, pero siempre encuentro consuelo echando la vista atrás y viendo todo lo que he ganado yo mismo, en mi individualidad. Uníos al Punk, abandonad la vida crápula (risas enlatadas).

Desechables – El Vampiro
La desgarrada voz de Tere es capaz de traer las peores imágenes a tus pesadillas más siniestras. Vuelven las referencias literarias, y las del mundo del celuloide, para dar una nota de color en contraposición a los temas más trillados de la lírica Punk que estamos estudiando. Uno que no ha salido en este compilado, sin embargo, es el clásico exabrupto contra la Iglesia, la religión y todo lo que rodea a los padres de la fe. Bien, pues valga esta oda al vampiro como ser sobrenatural, enemigo del clérigo y depredador de todo lo puro y casto para subsanar esa carencia. El satanismo, milagrosamente, no es un sambenito que haya caído sobre los punks. Afortunadamente existen otros colectivos juveniles que asumen esa carga.

Chute de Esperma – No Queremos
Y un broche de oro para el cierre de este repaso a las creaciones más representativas del Punk ibérico hechas verbo. Desde las Islas Afortunadas, una de las voces mas aniñatadas de todo el espectro Punk nacional (¡Y esto si que es característica única del género, casi sin ninguna duda!) Se nota que son algo más posteriores en el tiempo que el resto de bandas, por el elemento clave de la falta de higiene. Este año no me baño seguro ha hecho un serio daño a muchos jovenes punks influenciables y  desorientados que llegaban al movimiento a través de festivales como el Tintorrock y sus acampadas infecciosas.

 

Como las conclusiones ya las hemos sacado al principio, solo me queda darles las gracias por aguantar esta retahíla de desvaríos que me han llevado de las ramas a los cerros de Úbeda, pasando por divagaciones mejor o peor traídas por los pelos. Y claro, la recomendación de que no se dejen malmeter por los periodistas apesebrados, y comprueben por si mismos la veracidad de los hechos ocurridos, en este caso, con el Punk. Busquen los libros sagrados de consulta y acudan a las fuentes para más y mejores informaciones. ¡Y oigan más Punk ibérico, coño, y menos bandas de Seattle o de Cincinatti!

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