Artículos/Opinión

The Great R’n’R Swindle, por Mugretone.

Una nueva columna de opinión que plantea el mismo problema de fondo que la última, pero analizada más en detalle, y aportando estremecedores testimonios. Un mismo problema que no por cotidiano, debe ser olvidado. Las mismas viejas preguntas que planean sobre las mentes inquietas ¿Cuando llegará el día que los principales  afectados se unan y encuentren una solución colectiva?¿Existe realmente ese colectivo o cada grupo pelea solo?¿Tenemos miedo a perder amigos y contactos?¿Se toleran abusos porque tu banda no es algo tan importante, en realidad?¿Hasta dónde estamos dispuestos a implicarnos para buscar alternativas?¿Estamos esperando a un mesías que no saque del atolladero?

 

Hola soy Mugretone y posiblemente me conoces por otras columnas de opinión como “El pescado azul no es realmente azul” o “Tapacubos cromados, ese gran imán para los rateros”. Hechas las presentaciones, hoy voy a hablaros de la gran estafa del Rock and Roll.

The Great Rock and Roll Swindle.

Poco se imaginaría el difunto Malcolm McLaren que su visión del Punk iba a ser tan profética. Y es que, a día de hoy, se puede hablar de la gran estafa del Rock and Roll largo y tendido. Pero dándole la vuelta a la tortilla, eso sí. Ya no es el Punk lo que es un timo, ahora son los punks los estafados. Timar a las discográficas pasándose por el forro los contratos y engañar al público con cuatro tipos que no saben ni enchufar el instrumento al amplificador ha pasado a la historia. Desde que se institucionalizó el Punk, esos son detalles que forman parte de la industria. De hecho, la gente quiere ser estafada una y otra vez. Hasta tal punto, que se sienten estafados si no se les estafa. Pero ahora es al revés, son los miembros de los grupos, los que supuestamente deben timar al engranaje musical, los que son timados por la implacable maquinaria del sistema.

No nos engañemos, estafadores ha habido siempre en el mundo de la música, pero me da la sensación de que hoy son demasiados. Ya no se conforman con estafar a los grupos grandes que llenan estadios, ni a los indies que tocan en el festival de verano de turno, ahora los estafados también somos nosotros, los grupos de mierda que tenemos entre 2 y 150 fans como mucho. Y es que me da la impresión de que en cada rincón, te sale un timador, navaja en mano. Puede que el tema no sea tan rimbombante como creías, pero espero haber llamado tu atención para que sigas leyendo.

 

 

Un día cualquier en Texas.

“Un día cualquiera, no sabes qué hora es…” que cantaba aquel idiota, o mucho mejor: “Un día cualquiera en Texas”. Porque realmente esto es un “matadero, viejo y chirriante”. Pues eso, un día cualquiera en Texas tienes que comprar cuerdas nuevas para la guitarra, esa que tanto te ha costado conseguir y que te ha salido por un ojo de la cara. Y el cable del bajo hay que ir pensando en cambiarlo, que ya hace unos ruidos muy raros. No hablemos de los parches de la batería o las baquetas carcomidas por los golpes. Y, por supuesto, el local de ensayo tampoco es gratis…

Bueno, es un hobby, todos los hobbies cuestan dinero. Mira el aeromodelismo o el Windsurf. Vale, ya nadie hace Windsurf, cámbialo por Kitesurf. Y como es un hobby, cuando llega el momento de dar un concierto, pues no te resulta chocante que los tíos de la sala te pidan un alquiler de 200 euros mínimo. Sumado a la gasolina y al parking ya suma un pico… Pero, joder, es como irse a esquiar, hay que pagar el telesilla ese de los cojones, el alquiler de los skies, el alojamiento ¿no?

La sala es suya. Es su negocio. Viven de eso. Gracias a ellos podemos tocar. Vale que hay que estar un poco detrás de ellos, e incluso chuparles el culo, para conseguir una fecha, pero son unos mecenas del Punk. ¿Dónde íbamos a tocar si no?

Estás encima del escenario. No hay una sensación igual. Te encanta. Tienes el mundo a tus pies. Miras todas esas caras. Están aquí para verte a ti. Vale, aquella es tu hermana y aquel tu novio y sus amigotes. Pero esos de la derecha parecen nuevos. Y parece que les está gustando el show. ¿Habrán venido a ver a tu grupo? ¿O habrán venido a ver la sala? No, no puede ser. Nadie paga la entrada de un concierto si no quiere ver un concierto. Podrían ir a otro garito en el que no tuviesen que pagar entrada. Y, de pronto, ¡ZAS! Estás encima del escenario, y te das cuenta de todo.

Esa gente, tu hermana, los amigos de tu novio, los tipos que no conoces… han pagado una entrada para ver a tu grupo tocar. Porque tú estás ofreciendo un espectáculo, uno que la gente paga por ver. Un hobby que genera dinero, vaya. Igual no es solo un hobby cualquiera…

 

 

Career Opportunities.

Luego miras un poco más allá. Hacia la barra. Hace calor. La gente bebe una cerveza tras otra. Los de la sala no se pueden quejar. Hoy la gente está consumiendo bastante. Con eso podrán pagar a los camareros. Porque claro, a los camareros hay que pagarles, están trabajando, ofreciendo un servicio. Allí está también apoyado el D.J. Qué tío más impresentable. Ha estado poniendo canciones de Reincidentes justo antes del concierto. Claro, como era un concierto Punk, jajaja. Aún así, también hay que pagarle a él. Está también ofreciendo un servicio para entretener a los asistentes. ¡Que es exactamente lo que estás haciendo tú!

De repente, te ves allí, sobre las tablas, descubriendo que en ese garito todo el mundo cobra por ofrecer un servicio menos tú. Cuando sois tú y el resto de tu grupo los que habéis traído a la peña. Esa sala estaría vacía a esa hora si no llega a ser porque estáis dando un concierto que os cuesta 200 euros como mínimo. Fallas una nota o dos.

De hecho, el D.J. impresentable está cobrando por poner canciones de otros grupos. Puede que hasta en algún momento ponga una canción de TU disco. Está cobrando por poner música de otra gente, y tú, que estás tocando tu propia música en directo, con todos los gastos que eso conlleva, tienes que soltar pasta.

Vale. Un momento de relax. Estás siendo injusta. Tú si vas a cobrar. El dinero de la taquilla es para ti. Después de descontar el alquiler que tienes que pagar a la sala. Pero, ¿qué ocurre si viene poca gente y no puedes pagar el alquiler? Que lo tenéis que poner de vuestro bolsillo. Que perdéis dinero por tocar, por ofrecer un espectáculo a los asistentes y por llevar gente al garito.

La verdad es que si viene poca gente, la sala también pierde dinero. Es justo compartir las pérdidas. Pero, ¿por qué? Si el D.J., que está cobrando por poner temas de otra gente, va a cobrar lo mismo haya más o menos público. También el técnico de sonido va a cobrar su parte. Si ellos cobran por ofrecer su espectáculo, su servicio, ¿por qué tú no? ¿por qué a ti te cuesta dinero y a ellos no? Tú también estás trabajando para la sala. De hecho, tu grupo es el espectáculo principal. ¿Cuántas personas ha traído el pinchadiscos? ¿A su novia? Además ni siquiera ha pagado la entrada. ¿Y el técnico?

 

 

What’s behind the mask?

Entiendo perfectamente que una sala de conciertos es un negocio y, que planteado como tal, tiene que cobrar un alquiler por su uso. Pero también entiendo que los grupos que van a tocar allí, están ofreciendo un espectáculo, un trabajo y que no es justo que tengan que pagar por ello. Cuando además, como hemos visto, el resto de la gente que está trabajando en la sala cobra por su trabajo. ¿Por qué el trabajo del grupo vale menos que el del D.J., el del de la puerta o el del camarero?

“Porque son los grupos los que han alquilado la sala”, dirán algunos. Sí, claro, pero porque ese alquiler lo ha impuesto por la sala y no tienen opción de hacerlo de otra manera. Y además, es el programador de la sala, en última instancia el que decide “contratar” a esos grupos. Es la sala, como empresaria, la que debe arriesgar, y de hecho arriesga, programando a esas bandas.

Me parece justo que si estamos hablando de un concierto en una sala grande, con un grupo grande y un promotor de por medio, la sala cobre alquiler y se lleve su tajada del pastel. Pero, pasando por alto el tipo de ave de rapiña que pueden ser muchos promotores de conciertos (algunos roban sin ninguna piedad), el caso que nos ocupa no es ese.

Estamos hablando de grupos pequeños que tocan en salas pequeñas. No se mueve la pasta que se mueve en las otras salas. De acuerdo en que no hay intermediarios poniendo el cazo de por medio, pero coincidiremos en que desde luego no es lo mismo meter en un garito a 50/80 personas que llenar una sala con aforo para 2.000 almas. Ya no digamos un palacio de los deportes o un Vicente Calderón…

Puede que el problema esté ahí, en que las salas pequeñas quieran funcionar igual que La Riviera. Y no se puede. No se puede tratar a estos grupos que van buscando dar un concierto para su colegas como si fuesen promotores de conciertos y cobrarles un alquiler.

Bueno, estamos viendo que sí se puede. Pero creo que es un abuso. O un error, si lo preferís.

Y no hablemos ya del caso de los grupos, pequeños, siempre pequeños, que son profesionales y que se ganan la vida como músicos o al menos lo intentan. Para ellos, todo esto de tener que pagar el alquiler es mucho más serio y más injusto que para los que, al fin y al cabo, estamos en un grupo solo para divertirnos.

 

 

How Could Hell Be Any Worse?

¿Cómo podría empeorar la situación? Pues no solo es una pregunta en condicional lanzada al aire, sino que muchas veces el infierno empeora. Sí.

Muchas salas, o más bien la mayoría, además de alquilarte su espacio te obligan a traer el equipo. Yo no soy de esos a los que les gusta tocar siempre con su ampli y “su sonido”. Soy más bien de los que piensan que cuanto menos haya que llevar a un concierto, mejor. Y también creo que es del todo ridículo que, ya que la sala encima te está cobrando un alquiler, no incluya en ese precio también el backline. El no hacerlo conlleva que el grupo además tenga que dejarse las pelas en un taxi o en gasolina, en un parking…

Sinceramente, llegados a este punto, es inevitable sentir que te están utilizando y se están riendo de ti. Utilizan las ilusiones y las ganas de tocar de los grupos para sacarles no ya solo sus energías y su “talento”o sus canciones, también los pocos euros que tienen en el bolsillo. Así es difícil sacar pasta para grabar una maqueta. Lo poco que se saca llega para pagar el local de ensayo y comprar cuerdas nuevas cuando se rompen las viejas. Y eso cuando se saca algo. La mayoría de los grupos pequeños perdemos pasta, aún durmiendo en el suelo de algún buen samaritano cuando sales fuera y llenando muchas veces la sala. Es lo que tiene un hobby, ¿no? Que hay que echarle billetes. Aunque ese hobby genere un dinero en taquilla y en la barra. Je.

“Vete a una okupa, si no te gusta la política de las salas. Allí no cobran alquiler.” Bueno, esto daría para escribir otro artículo entero. Pero, en resumen, no a todos los grupos les gusta tener que pasar un filtro “político” para poder tocar. Por no hablar de a dónde va a parar el dinero de las entradas en muchos casos… que es otra forma de alquiler. Pero bueno, ese no es el tema de hoy.

Sigamos. ¿Sabéis qué es lo peor de todo? Lo peor es que, además de tener que lidiar con los impedimentos y excusas que te ponen las salas para darte una fecha, con tener que poner dinero para pagar el alquiler, con las ocasionales mordidas de los promotores/tiburones, con las marcas que usan a los grupos para vender zapatillas a costa del “Underground” (que tiene tela este asunto), también hay que tener mucho cuidado con los otros grupos.

Y me entristece tener que escribir esto. Yo pensaba, que después de todo, en el fondo, pese a rencillas tontas y envidias de tonos verdiazulados, los grupos estaríamos unidos en esto. Unidos contra la tiranía de los que se empeñan en seguir engrasando esta maquinaria caduca del mundo de los conciertos y que no dudan en utilizar nuestro potencial para hacer negocio. Dan ganas de entonar la internacional, ¿eh?

Pero una experiencia desagradable reciente ha hecho que recuerde otras similares que ya me pasaron hace tiempo, y pensé que eran parte de la historia. Y es que puede que sean los mismos grupos, tus compañeros de cartel, los que te estafen y se queden con la pasta, dándote únicamente las gracias (o ni eso) por haber traído parte del equipo, parte del público y por haber publicitado el concierto.

Mucho ojo con este tipo de gente, que van de legales, y puede que hasta en las letras de sus canciones critiquen a los banqueros estafadores o a los políticos ladrones, pero luego se quedan con tu dinero con cualquier excusa tonta. O sin ella.

 

 

There is a light that never goes out

Pero siempre hay una luz al final del túnel. No todo van a ser quejas. Sería injusto no comentar aquí lo mucho que agradecemos a una sala que ponga el equipo. La gratitud que sentimos a las salas que no cobran alquiler o te lo perdonan cuando el público no ha respondido bien. Las hay incluso que además te ofrecen un porcentaje de lo recaudado en barra!!! Bueno, solo conozco una, pero menos da una piedra.

Creo que por ahora, dentro de lo injusto que me parece lo del alquiler, aquellas salas que ofrecen la opción de que elijas tú el precio de taquilla, mientras ofrecen una cerveza con cada entrada a cambio de tres euros, son las más justas. En el fondo, con ese impuesto revolucionario de tres euros, están cobrando una especie de alquiler que se descuenta de la pasta del grupo recaudada en taquilla, pero al menos no palmas pasta si va poca gente. Y además están dando una cerveza al público. Es una forma de obligarles a consumir, vale, pero están ofreciendo un valor añadido a los asistentes. Las otras salas no ofrecen nada con la entrada.

¿Qué sería lo más justo para mí? Pues lo ideal sería que los grupos cobrasen un mínimo siempre por tocar. Están trabajando para la sala ese día, para llenarla. Igual que se paga al D.J. o al técnico de sonido, se debe pagar a los grupos. Y luego, si en taquilla se ha superado ese mínimo que debe cobrar el grupo, me parece justo que si la sala no ha sacado suficiente dinero en la barra para cubrir sus gastos y expectativas, el dinero sobrante se reparta entre la sala y los grupos.

Por otro lado habrá grupos de mucho éxito que prefieran pagar un alquiler y quedarse el resto, pues seguro que sacan más beneficio así. ¿Ofreceríamos entonces distintas opciones? ¿Se podría pactar cada caso en concreto antes de cada concierto?

No sé, pueden establecerse mil fórmulas que sean un poquito más justas para los auténticos protagonistas, que son las bandas. Es cuestión de hablarlo y llegar a un acuerdo.

En cualquier caso, la situación es bastante penosa y seguimos tragando y chupando pollas para conseguir conciertos. Pensad una cosa, sin grupos no hay conciertos. Tenemos la sartén por el mango, pero hemos dejado que nos arrebaten otros el control.

“Sin salas tampoco hay conciertos” dirán esos otros. Pues no, chatines, eso no es así. Mientras haya un enchufe y electricidad habrá conciertos, ni siquiera hacen faltan paredes. Ni promotores, ni marcas, ni leches en vinagre.

Y bien, ¿qué hacemos ahora?

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3 pensamientos en “The Great R’n’R Swindle, por Mugretone.

  1. Yo recuerdo en los 80-90’s, el agapo, al lab oratorio, el kinki, san Mateo 6′ cualquier garito de 60-80 m daba conciertos, la mitad gratis o por tres duros y por q era por la tarde y había mucha chavaleria. Hasta en bares de barrio cojona! Antes se buscaba organizar algo, dar tu show, no perder dinero y nunca he oído eso de cobrar al músico. Hordas d grupos d barrio q tocaban por las cervezas… En el mío fueron III Guerra Mundial, Los Soriti, Boikot, Masacrados, De Pira…y momentos inolvidables…

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  2. Totalmente representado en lo que se expone. Pero, creo que las salas tienen también algo que decir relacionado con: el IVA tan alto a las bebidas, los alquileres desproporcionados, facturas de la luz tan altas, permisos para conciertos y otros permisos de seguridad, etc.
    Sinceramente no se cómo los ayuntamientos no dan AYUDAS a las salas que den conciertos

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  3. Pingback: El presente ya no será más un fracaso. | 1 Minuto de Gloria

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