Los 50 mejores discos (V).

En esta temporada ajetreada en la que la única esperanza va acopañando a la palabra vacaciones, os entregamos con cariño la ración de recuerdos del cronista más audaz y reflexivo de nuestra oscura redación. Que no caiga en vacío, y corred a buscar estas piezas de ilusión en modo estéreo.

 

30. The Stitches ‘8×12’

 

 

Hay grupos que hacen de eje, articulando una etapa de la vida con otra. Como buena parte de mi vida ha estado salpicada de Punk por todas partes, supongo que es normal que existan grupos a los que tenga más cariño que a muchos miembros de mi familia (lejana, por supuesto). Los Stitches son uno de ellos. Su presencia está relacionada con una serie de acontecimientos bizarros y estrambóticos de los que quedan marcados a fuego en la memoria.

Corría el año 98, me disponía a empezar una brillante y prometedora carrera de Historia (por decir algo evocador) pero justo con el comienzo de curso, los Angelic Upstarts hacían una única fecha en un remoto pueblo del País Vasco. Los fanáticos de mis artículos (o sea, nadie) ya sabrán lo ligado que estoy a La Rioja, y los buenos estudiantes (o sea nadie que lea esta página) saben que La Rioja está pegada a ese ente conocido como Euskalherria. Por aquel entonces andaba loco por ver a los Upstarts, así que pensé que sería una ocasión única e irrepetible para ver a Mensi y su tropa. Y así fue: única para mi, porque después de ese día decidí no verles nunca más. Pero no adelantemos acontecimientos.

En lo que es una constante en mi vida, andaba pelado de efectivos. Para poder ir al concierto y ahorrar un poquillo para la carrera universitaria que me esperaba, tiré de contactos y convencí a mis amigos riojanos para que me acompañaran en mi expedición punkil. Estos me buscaron un curro de los más horribles que he tenido, y os aseguro que he tenido unos cuantos de esos. Tenía que sacar a pobres pollos hacinados en una jaula para que los pusieran unas vacunas y mierdas varias para que engordasen como cabrones, llevasen una existencia miserable, y usted se pueda poner gocho de mala manera, mientras suelta chistes para reírse de esos radicales vegetarianos, que son unos brasas aguafiestas. En fin, gracias a ellos me saque el dinerillo necesario, y dos riojanos y uno de adopción nos fuimos en alegre excursión a bordo de un bus, con vomitona incluida por las montañas vascas, hasta llegar a la preciosa ciudad de Bergara, donde el famoso abrazo entre el general Maroto (el de la moto) y el general Espartero (el de los cojones) dio por concluida la Primera Guerra Carlista.

Y todo esto, ¿a cuento de qué?¿Pero no ibas a hablar de los Stitches?¿Qué mierda me está contando el tipo este? Tranquilos, no se sulfuren- Efectivamente, aunque el protagonista de esta paja mental soy yo, los Stitches tienen que ver. Eran el grupo telonero de los Upstarts. Yo por aquel entonces, ¡ni puta idea oiga! En aquellos tiempos no había internete todavía, aunque poco quedaba para su aterrizaje en nuestras vidas. De hecho, deambulando por los alrededores nos los encontramos. Nosotros, como buenos paletazos que éramos/somos, nos pensamos que eran los propios Angelic Upstarts. Sorprendidos y esperanzados, comentábamos lo jóvenes que se les veía y las pintazas impecables de punkis del 77 que gastaban, con americanas, corbatas, cremalleras y pelos de punta. Mi buen amigo Pelopincho incluso dijo de ir apara allá y hacernos una foto, pero nos dejamos la cámara en casa. Sip, también era la época pre-móviles (joder, que viejo soy).

En fin, cuando entramos en la sala y empezó el concierto, salimos de nuestro error y yo entré en levitación. Pocos conciertos recuerdo disfrutarlo tanto como ese sin conocer el repertorio del grupo. Una maravilla, oiga, pero que de momento quedó ahí.

De los Upstarts, de la noche raruna que pasé durmiendo en la puerta de una farmacia, y que ese fue el día que conocí al gran Mortaja, es algo que debe de ser contando en otra ocasión.

A pesar de ese memorable concierto, no mostré mucho más interés por los Stitches, hasta la red de redes. Una de las primeras cosas que hice al conectar el módem fue descargarme en el kazaa la discografía de nuestros protagonistas.

Y ¿qué decir?… una absoluta maravilla, donde destaca este cojonudo disco, que aguanta el tipo a los propios Pistols. En efecto, eso es lo que nos encontramos: Punk pistoliano que recoge lo mejor de la tradición punkil británica y californiana. Temazos tras temazos jalonan el disco. Aciertan hasta en las versiones. Que decir de ‘Nowhere’, ‘My Baby Hates Me’, ‘I Can’t Do Anything’, etc etc… Si no te sientes identificado, es que no te gusta el Punk, ni te gusta nah, y no eres más que un cacho de mierda jarcorjipster.

Decir que nuestros amigos de los Stitches iniciaron junto con los archiconocidos Briefs un breve revival del Punk 77. Pero mientras unos, los Briefs, se jartaron de tocar por aquí, a los otros ni los olimos.

Para más inri, mi menda a veces toma decisiones inexplicables. Hubo una vez que se pasaron por aquí y ya les conocía, pero vino a coincidir con los Libertines (sip, el grupo del yonki-novio de la modelo esa famosa y amigo de la tía esta de la nariz grande que se suicidó). Como resulta que los Libertines me gustan mucho (sí, me merezco sus insultos, lo entiendo) y no les había visto, pues me decanté por este concierto, pensando que ya habría oportunidad de volver a ver a los Stitches. Y así, hasta el día de hoy que escribo estas líneas. Tras separarse, nuestros héroes han vuelto a la carga, más gordos y más borrachos, por lo que he podido ver en el TuTubo, así que aún no he perdido la esperanza. Algún día esperó bailarme unos buenos pogazos al ritmo de nuestros punkarras yanquis favoritos.

 

 

29. The Skids ‘Scared To Dance’

 

 

Con una austera a la par que enigmática portada, llega el turno de la representación escocesa de la lista, los Skids. Uno de esos grupos de los que no suelen llamar demasiado la atención en el mundo punkil del siglo XXI. ¿Las razones? Ni idea. Puestos a sacar conjeturas, algo tendrá que ver que no eran del pelotón de los archi-conocidos, que los conoce hasta el puto jipster de la peluquería de al lado del gimnasio cool de la plaza de Barcelo. Pero tampoco tienen el aurea de ser de esos grupos marginales, a los que se la sudaba todo, que apenas sacaron un single, y chorrecientas maquetas, y que ahora son reivindicados con vehemencia. Los Skids, ni tanto, ni tan calvo.

En su día ficharon por Virgin, independiente venida a más gracias a Mike Oldfield y los Pistols. Suelen aportar su temita de rigor en las socorridas recopilaciones de Punk de la época, ya sea ‘The Saints Are Coming’, la magnífica ‘Reason’, pero sobretodo su clásico indiscutible, la vibrante y pegadiza ‘Into the Valley’. A pesar de alcanzar el éxito comercial con unos cuantos singles, en especial, la mentada ‘Into the Valley’, que llegó al top 10, ninguno de ellos suele ser entrevistado en los tropecientos documentales, libros y demás historias. Pues eso, los Skids son el Villareal del Punk.

La verdad es que es entendible. Su música siguió las pautas de tantos otros y, tras los típicos comienzos de Punk energético y contundente, evolucionaron a un sonido mucho más elaborado y bien producido. Además eran unos horteras de tomo y lomo, como podréis comprobar en los yutufs de acompañamiento. Quien me conozca, se preguntará, y con razón, que hacen estos en mi lista, si dentro del Punk, son de los más “aorizados”. Pues es que no lo puedo evitar, sus canciones me enganchan más que la coca-cola.

Este es un disco que me flipa. Son algo así como si U2 no fueran unos cachos de mierda. Las canciones, desde luego, están curradas y son muy pros tocando, pero no aburren y no abusan de punteillos y chorradas, así como tampoco se pasan con el minutaje. A todo ello hay que añadir una originalidad, que en este caso se agradece. Todo ello forma un coctel a medio camino entre el Punk, la Nueva Ola y el Rock, que me tiene enganchado desde hace ya unos cuantos años. Y los que quedan.

 

 

 28. Protex ‘Strange Obssesions’

 

 

De nuevo marchamos a Irlanda del Norte, ese recóndito páramo en el extremo norte de Europa que tantos problemas ha tenido y donde se factura la mejor música en lo que a punkismo y Pop se refiere (con la única excepción de Londres). Ahora el turno es de Protex, ¡¡palabras mayores!!

Con este bonito nombre que hacía referencia a una marca de condones, elegida por la canción de The Clash (de hecho en principio se llamaban Protex Blue, así con todo), iniciaban su andadura punkil cuatro chavales de Belfast, que antes del mágico año se habían dedicado a hacer versiones de coñazos pubroqueros como Dr Feelgood o Thin Lizzy.

Influenciados por el venazo Pop de Buzzcocks y Ramones, Protex dio su primer concierto el 4 de marzo de 1978.

Fue el mecenas Terri Hooley quien les sacó su primer single. Esto atrajo la atención de compañías inglesas. Al final fueron fichados por Polydor, iniciando la clásica sucesión, de single-gira-single-gira que incluso les llevó a tocar a New York en 1980, en una fecha tan señalada como es el Día de San Patricio.

Trataron de grabar un LP, el que aquí tenemos incluido, para lo que contaron con Chas Chandler a la producción. Extrañamente, en su momento, el disco no vio la luz. Nadie terminó contento con el resultado.

Con el paso del tiempo una aureola mítica fue rodeando a Protex, y gracias al magnífico sello Sing-Sing Records, se rescató el LP del olvido de Polydor.

Jamás entenderé porque no se sacó el disco cuando tocaba. Un disco redondo, maravilloso, lleno de melodías Pop, energía Punk, que puede recordar tanto a los Buzzcocks, como a los Jam, como al propio Buddy Holly o los grupos Beat de los 60. Una maravilla de cabo a rabo, desde ‘Strange Things’, que abre el disco hasta ‘Strange Obessions’ que lo cierra. Debían de estar un tanto obsesionados con la dichosa palabreja. Por poner un pero al disco, pues que no incluyeron ‘I Can’t Cope’, una de mis canciones favoritas de siempre. Pero ya está.

Tanto fanatismo llevó a que nuestro maravilloso colectivo de Anti-Guays les escogiera para cerrar su andadura en esto de traer grupos fantabulosos.

Como buenos irlandeses, los miembros de Protex resultaron ser unos tíos la mar de majos, afables y campechanos. Pero estos de verdad, no como nuestro emérito monarca. Tuvieron el detallazo de traer unas camisetas exclusivas para el concierto en Madrid. Camisetas que nadie compró. Los probres no contaron con la particular idiosincrasia de nuestra Historia. Como un guiño a nosotros, diseñaron su logo (una silueta de Elvis) dentro de un fondo negro con los colores de la bandera nacional que hoy tenemos, que suplanta a la legítima bandera. Resultado: si en vez de poner Protex pone Ultra Sur, a nadie le hubiese extrañado. Evidentemente, ya fuese por prudencia, por buen gusto, o por valores, a nadie se le ocurrió comprar una camiseta que es una incitación a que te suelten una ostia en determinados ambientes.

El concierto en sí, hay que reconocer que fue flojete. Tocaron muy lento, para único deleite de los viejuners allá presentes. Aunque a algunos valientes, con la ayuda de sus amigas las sustancias estupefacientes, no les importó a la hora de hacer el gorilongo, poguear y provocar un conflicto intergeneracional.

Justo en el momento de escribir estas líneas acaban de presentar un ñoño, pero precioso, nuevo disco y poco queda para que vengan de nuevo a tocar a nuestra amada/odiada ciudad. Y allí estaremos. Nos da igual que estén viejos, que toquen como una banda de bodas y fiestas, o que hagan camisetas horrorosas. Cuando se demuestra fidelidad, se es buena gente y, sobretodo, se hacen canciones cojonudas, se consigue el apoyo y la gratitud absoluta de esta, su página amiga.

 

 

27. Menace ‘GLC, Besto Of’

 

 

Con Menace volvemos a la capital del Punk: al Londres del 76-77-78, esos tres años mágicos. Los tres años en que los Pistols sacudieron, revolucionaron y cambiaron la faz de la música. En su regazo fueron surigendo diversas corrientes dentro del Punk, que se separarían definitivamente con la disolución de los propios Pistols.

Una de las más populares y que más simpatías goza entre el populacho en la actualidad es la de la llamada Street Punk.

En 1977 los primeros grupos que hacen bandera del orgullo de clase obrera empiezan a tener relevancia. Luego eso derivó hacia el montruoso Oi! actual, que no hay por donde pillarlo, por horroroso, tópico, unineuronal y aorizado. Por otro lado también fue el origen de cosas tan lamentables, asquerosas y deleznables como el RAC. Pero en aquel entonces, no había diferencias. Grupos como Cock Sparrer, Sham 69 (verdaderos pioneros) y Skrewdriver dejaban atrás el empalagoso Glam y se dedicaban a seguir los pasos de Pistols y Clash, pero dejando atrás sus influencias y seguidores más arties, para centrarse en el día a día de la sufrida clase obrera británica, sus costumbres, aficiones y problemas.

De entre todo este elenco de primerizo Street Punk brillaron con luz propia Menace. Cierto es que no han conseguido la tan ansiada fama de los arriba nombrados. ¿Por qué? Quizá porque no se vendieron a ideologías lamentables y asquerosas, puede que fuese porque no les fichó una compañía de campanillas, o tal vez que su carrera fuese corta e inconstante. Pero desde luego que no fue por sus temas. El caso es que para el ’79 ya habían cerrado el telón.  Este disco recopila los temas de su primera época con el gran Morgan Webster a las voces. Se trata de temas que son el ABC de lo que el Punk debe ser, unos más parecidos a los Pistols, otros a los Clash pero todos cojonudos, pegadizos, asperos, duros y contundentes, donde destaca la sencillez, el no pasarse de vueltas con la velocidad, y letras directas cantadas con convicción y un grandioso acento cockney a lo Rotten.

Con la fama se volvieron a reajuntar, girando por aquí y por allá, e incluso sacando nuevos discos, que sin estar mal del todo, no tienen la pegada de sus temas de cuando eran jovenzuelos frustrados que habían compartido escuela pública con el mismo Johnny Rotten.

Pasados los años, temas como ‘Insane Society’, ‘Last Years Youth’, ‘Live for Today’ o la archiconocida ‘GLC’, me siguen enganchando como la primera vez y siguen dandome ganas de teñirme el pelo y de mear en el Ayuntamiento de Madrid.

No hay ni un mísero video de Menace en su época clásica. Al menos en este salen fotos chulas.

 

 

Poco después de separarse, nuestros amigos se pasaron al bando modorro y dejaron este temazo atemporal que vale la pena enlazar.

 

 

26. SEMA 4 ‘In Memory Of’

 

 

Volvemos de nuevo a Detour Records para hablar de una de las joyas escondidas del Revival Mod de finales de los 70: Sema 4. Vapuleados por muchos mods, por considerarlos muy punkarras, e ignorados por los punkis, fueron uno de tantos y tantos grupos de chavales de pueblaco británico (en este caso de York) que abrazaron la cultura mod adaptada a los 70 sin renegar y olvidar sus raíces punkiles. Todo esto, unido al gran talento que atesoraban, nos da un grupo que es una especie de mezcla entre The Jam y los Sex Pistols. Una jodida maravilla, un elixir de la eterna juventud y la medicina para soportar los golpes de la vida. En fin, un disco redondo de cabo a rabo, que lo tengo muy cascado de tanto ponerlo, al igual que las chapas que Sergio CGB (otro fanático del grupo) y yo, nos curramos.

Lo expuesto ya son razones de peso para incluir a nuestros modorros en la lista, pero es que además resulta que fue el primer disco que me pille de Detour, así que como comprenderéis le tengo mucho cariño a este trozo de plástico, así como a nuestros amigos.

Al igual que la mayoría de grupos del Revival, su existencia fue efímera. Unos cuantos singles, su presencia en alguna recopilación, y para casa a terminar la carrera. Pasaron a la bruma del anonimato, que en este loco mundo del coleccionismo, es la antesala de la leyenda. En este caso es, además, una leyenda trágica. El disco que recopiló Detour está dedicado a la memoria de Dave “Jock” Marston, bajista y cantante de la banda, quien, creo recordar, murió junto a su mujer e hijo en un desgraciado accidente de coche. Esto cierra cualquier mínima posibilidad de ver algún día a Sema 4, pero si a los petardos de Casablanca siempre les queda la capital infecta de la torre Eiffel, a mí siempre me quedará este magnífico disco. Ya se me ha levantado el ánimo, me voy a tomar una cerveza mientras lo escucho, ¡¡¡que cojones!!! ¡¡¡Viva la vida aunque sea una mierda!!!!!

 

 

Continuará…

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