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¿Por qué no se puede ser punk y social-demócrata?

PodemosSOE

El mundo funciona por ciclos. A día de hoy nos es imposible no sentirnos de alguna forma conectados a la política, y todos pasamos como una masa homogénea de épocas de desencanto a periodos de esperanza e ilusión por una posible salida y un cambio. Cuando los agentes de dicho cambio demuestran ser los mismos embusteros que simplemente han mejorado sus técnicas de seducción, vuelve el desencanto y el ciclo comienza de nuevo.

En esos momentos de desilusión y de decadencia del sistema, que suelen verse reflejados en protestas ciudadanas, es cuando aparecen ideas, conceptos o reflexiones que pueden desencadenar un cambio real en un sistema que ha demostrado hace décadas que no funciona.

Un cambio real no es fácil. El cambio comienza en la conciencia individual de cada persona e implica sacrificios a los que no siempre estamos dispuestos, lo que lleva a vivir contradicciones que no suelen ser bien recibidas. Estas contradicciones no son necesariamente malas, son el reflejo de la lucha interna entre nuestras ideas y cómo la sociedad nos ha arrastrado a vivir. El cambio individual, la única forma efectiva de un cambio colectivo real, es lento, difícil y requiere un gran esfuerzo. Esta enorme debilidad es lo que hace propicio que aparezca una alternativa dentro del sistema, que con pequeñas reformas que convenzan y contenten temporalmente al ciudadano medio, calmen sus ansias de pensar.

Se han escrito millones de palabras filosofando sobre lo que es o no es el punk y a pocas conclusiones se ha llegado. Incluso en sus primeros años, la definición de punk fue algo difuso y contradictorio. Sí, exactamente esa contradicción de la que he hablado antes, pero que, con gran acierto, esos primeros punks que surgieron en Londres algo antes del año 77 llevaban por bandera de una forma obscena. Cuando a John Lydon le regalaron su primer traje, lo primero que hizo fue descuartizarlo con unas tijeras, recomponerlo con imperdibles y por último ponérselo, como diciendo “Sí, estoy vestido con un traje que me ha regalado mi padre, pero eso no significa que tenga que aceptar las cosas tal y como son”. Los punks se amaban y se odiaban a la vez; se amaban por haber roto con lo establecido, por no ser un clon de su compañero de clase y por no encontrar un referente en nadie que no fueran ellos mismos. Por otro lado, se odiaban por, en el fondo, tener los mismos deseos y frustraciones que cualquier vulgar adolescente que vive condicionado por la sociedad de consumo. Esta contradicción se ve claramente en el famoso programa de los Sex Pistols del show de Bill Grundy, cuando alguien del grupo comenta que cuanto más dinero gane, mejor ¿Cómo es posible que el grupo más rompedor y provocador de su momento tuviera deseos tan banales como ese? ¿O cómo es posible que esa amalgama de rabia, caos y ruido que llamamos música punk en el fondo tuviera la misma estructura que algo tan anticuado, aceptado y obsoleto como era el Rock n Roll? Contradicciones y más contradicciones.

Hay un tópico que dice que el punk murió el día que The Clash fueron fichados por la CBS. Parece que la balanza de las contradicciones se inclinó una vez más hacia el lado del sistema y no hacia el del cambio colectivo. Pero, si a día de hoy nos acordamos de ese primer movimiento punk, no es porque un grupo fuera contratado por una multinacional, sino porque estableció aquello de “hazlo tú mismo” antes de esperar que nadie te regale nada y no tener miedo de ser como uno quiere ser y de mostrar todas tus contradicciones sin ningún complejo.

Si eres capaz de coger un instrumento y repetir dos veces el mismo ruido, eres capaz de crear canciones, y si eres capaz de crear canciones, a qué esperas para crear un grupo y acabar con todas esas asquerosas e inalcanzables estrellas del rock. Y si tú puedes crear un grupo, que posiblemente sea infinitamente mejor que cualquiera de los que suenan en la radio, y con una red de mutuo apoyo formada por gente con las mismas inquietudes, tienes un público asegurado ¿Para qué necesitas nada más? ¿Qué pinta aquí una discográfica que limite tus libertades y te encarrile en su sistema si somos capaces de hacer las cosas sin ayuda? Y si hablamos de política ¿Por qué tiene que haber un estado que haga de juez y reparta derechos, leyes, privilegios, bienestar y malestar? ¿Pensáis que no somos capaces de crear un mundo mejor sin la ayuda de jurásicas instituciones que inevitablemente terminan siendo corruptas y represivas?

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Los tiempos de decadencia y desencanto en los que vivimos actualmente no son tan diferentes al 77. En Madrid, la escena DIY (y por extensión el punk) parece haber tenido un empujón y hay muchos jóvenes con una actitud muy positiva y con ganas de crear y organizar cosas, así como un buen puñado de iniciativas muy interesantes. Es rara la semana en la que no hay varios conciertos atractivos para elegir, y eso nos llena de felicidad. Parece que una vez más la juventud apuesta por ser ellos mismos, por rechazar lo que les han dado para hacer lo que les interesa.

Por otro lado, en política, finalmente han surgido alternativas socialdemócratas que, jugando con la ilusión de los ciudadanos por un posible cambio, ofrecen ciertas reformas en el sistema que les puedan contentar y apaciguar sus deseos por un cambio real, y sobre todo, su actitud crítica ante un sistema que en algún momento parecía agonizante. El “deja que las cosas cambien para que todo siga igual” de toda la vida. Que el buen ciudadano medio apoye este tipo de iniciativas ni me sorprende ni me altera. Lo que no me cuadra es ver el engaño en forma de ilusión por parte de individuos integrados en una escena punk DIY a los que suponía con inquietudes elevadas. No llego a entender que se pueda apostar, dentro de la escena musical, por hacer las cosas uno mismo y a su manera, y al mismo tiempo defender que se alimente hasta el absurdo a un estado podrido y represivo a cambio de que se repartan unas migajas en forma de políticas sociales. Parece que la balanza de las contradicciones vuelve a inclinarse del lado del sistema porque, al igual que siempre, es más cómodo participar del juego democrático, meter un sobre en la urna, y sentarse en el sofá a esperar que los representantes a los que has entregado tu voluntad solucionen tus problemas. Puedes esperar sentado, nunca lo harán. Aún así, es una postura mucho más fácil que la de la reflexión, la autocrítica y plantear modelos de convivencia que desemboquen en un cambio.

“Vivir sin estado es una utopía” dirá el pequeño socialdemócrata bien educado, y posiblemente, a día de hoy, no le falte razón, pero ¿Acaso no es el estado también una utopía? Si a alguien se le ocurre algún estado en el que no existan desigualdades, ni corrupción, ni pobreza, ni represión y sirva para que la gente viva feliz, que tire la primera piedra. Ya que estamos hablando de utopías ¿A qué utopía aspiráis? ¿La de un estado que, subido en un pedestal, tome las decisiones que considere más “justas” para su pueblo, o un modelo de sociedad horizontal en el que, con el apoyo mutuo se puedan construir las cosas desde abajo con una participación directa de las personas? Cada uno tendrá su opinión, pero lo que está bastante claro es que el primer modelo no tiene mucho que ver con el espíritu de hacerlo uno mismo del punk.

“¿Y qué vas a hacer tú para cambiar las cosas?” “Sin un estado que controle, las grandes corporaciones serían las que nos controlaran”, “¿Qué pasaría con la sanidad y educación públicas si se eliminara al estado?”. Tenía pensado contestar a estas y a más cuestiones, pero creo que ya os he aburrido demasiado con la parida mental del día. Así que os invito a que seáis vosotros mismos los que reflexionéis sobre estos temas sin miedo a caer en contradicciones. El lector avispado también habrá encontrado unas cuantas contradicciones en este artículo, pero eso es parte del juego que provoca la reflexión. Yo sólo quiero destruir al peatón.

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2 pensamientos en “¿Por qué no se puede ser punk y social-demócrata?

  1. Punk es disrupción, no toda esa bazofia hippiesca que te has marcado en este “artículo”… y lo del logo PSOE-Podemos, impagable. El sistema es la gran mentira y, por extensión, TU ERES LA GRAN MENTIRA.

    Fdo. Todos los jóvenes punks

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  2. A la jota,jotaaaaaa,ke bailan los perrooooosssss,levantan la garraaaaaaa,y se le ven los guevoooooooooossss!!!,Podemos patrocina ya el D.I.Y…no lo sabías?…un párrafo lúcido,cuando hablas de esa escena DIY,(que son veganos también imagíno,claro,barbudos hay?…), lo demás traducido del MRR?,y acoplado a la grande y liebre gente de esta nuestra Españía?,vas y… cuando te llaman al timbre porque te llega la pizza,vas y…” hala os he aburrido demasiado con..”…muy apañao…y…sigue pensando paridas,no solucionaras nada,por pensarlas,y mañana todo seguirá siendo super D.I.Y, y la gente seguirá teniendo estas lineas disponibles para insultarte,al menos mañana sí,pasado ya veremos…pero no te cabrees conmigo,…esto que te digo es una broma,como los políticos…,sólo que lo nuestro no estomaga ni asesina a sus niveles….Buen blog….Y no…no opino igual,que el otro coment…tú no eres una mentira,eres tú,y tú decides si quieres pertenecer a ella,hay sitio para el D.I.Y también dentro de ella así que,no problem,para todos los gustos!!…oye!….Por cierto…punk es disfunción,no disrupción…no?…aaaahh…

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